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Reportaje
publicado en la revista
iPont
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Su
excepcional situación en la parte norte de la Ría de Pontevedra
y su bondad climática ya eran conocidas por los antiguos pobladores
que eligieron la zona de A Lanzada para asentarse durante el Paleolítico,
habiendo aparecido restos de hachas pulimentadas de aquella época.
El topónimo Salnés proviene de las
salinas que hasta el siglo XVII funcionaron en la zona, y que fueron
la fuente de numerosas disputas para su control. Las constantes
invasiones de los piratas normando y sarracenos provocaron la construcción
de la Fortaleza de A Lanzada para defender el litoral. A pesar de
ello, en el siglo XVII, sufrió la invasión de los piratas sarracenos
que saquearon la villa. Su especial microclima provocó el asentamiento
de un señorío que ya en el siglo XVIII disfrutaba de sus residencias
de verano. Durante estos siglos, la principal actividad económica
de sus habitantes era la agricultura y la pesca. Pero fue en la
década de los setenta cuando el municipio se convirtió en
el centro turístico de las Rías Bajas, debido a ese clima y a la
riqueza paisajística y gastronómica de la zona. Los pequeños núcleos
costeros de Sanxenxo y Portonovo se transformaron en pocos años
para dar servicios a los miles de visitantes llegados de todas partes
del mundo.
Nadie le discute a Sanxenxo el título
de capital del turismo en las Rías Baixas. Casi unida a Portonovo,
ambas son localidades de juventud, de ³movida², playa y tapeo. Su
población se multiplica en verano, y el gigantismo urbanístico hace
que todo sea moderno. Pero hasta que llegó el turismo no
era más que una pequeña aldea de pescadores, pero la constante llegada
de forasteros transformó totalmente su fisonomía, actuando como
un imán su playa y su alegre vida nocturna.
Las noches de Sanxenxo se dice que son las más largas de
galicia porque se empieza pronto con el "tapeo" para luego
seguir la fiesta en los pubs y más tarde a las discotecas. |
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