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Se olía, pero no se veía
Cogió
de sorpresa a algunos, el olor de las flores del jardín del PSOE, pero
no sabían de qué flor provenía esa aroma de cambio en el jardín. Después
de ciertos revuelos internos, que algunos han sacado a la luz por medios
de comunicación, aunque por corto tiempo, pues rápido han rectificado.
El jardinero mayor y sabedor del olor de sus flores, que unas olían con
aroma extraña, decide cortar dichas plantas, hacer injertos y buscar nuevas
aromas para que en el jardín socialista, vuelva la fragancia de las rosas
a superar las mustias plantas, que se les ha ido la aroma que tenia de
las vegas, donde espinosos y magnolias deshechas, hacían fracasar al jardinero
mayor, sino fuese por los trinos de ciertos pájaros y pájaras, unos recién
traídos y otros, los que han revivido. Uno a veces se pregunta que ha sido
de aquella pléyade de estrellas de revista que también engalanaron la fachada
de la entrada de la Moncloa, hace algo más de seis años.
Añoranza de alguna de las aromas perdidas, gotas del roció nocturno en
la tierra por las moras silvestres, compensadas con las pajas de heno que
vuelan en la reforma, acompañadas de rosas sin espinas y que el alquimista
y el meigo, han logrado que pasito a pasito alcanzara la cima quienes renueven
ciertos olores de adormidera, y lograr un nuevo olor del jardinero, que
no sabe si viene o se va. Él, era quien debía terminar para que su perfume
no contamine más el olfato a españoles que no tienen narices para retirarlo
del florido jardín de España.
02/11/10
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