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¡ES POSIBLE!
Sí, es posible, en esta España que no se hace más que hablar madurez
política, de democracia, Estado de derecho, de libertades, justicia
y, resulta que quienes le pela la lengua de tanto mencionar estas
palabras, se deben referir a la ley del embudo, lo ancho para ellos.
Esos grupos de manifestantes e insultantes al tribunal que ha juzgado
y condenado al ciudadano Garzón, por cometer prevaricación, apoyándose
en un cargo como el que ostentaba y considerándose superior a lo
que la Ley dicta, con su interpretación, de que todo vale o el fin
justifica los medios, toma el poder en sus manos y no admite lo
que la Ley dicta.
Y si dicta mal que la cambien, incluso algunos se manifiestan en
contra de la resolución de los jueces que la aplican. El gran grupo
de "titiriteros" y acompañantes, las asociaciones "especiales",
la Plataforma Solidaria con Garzón, el agricultor Cayo Lara (hoy
parlamentario en Cortes y secretario general de PC., ¡que mandaŠ!),
desde donde puede proponer que la Ley se haga a su manera, y una
variopinta pléyade deŠ No me causan extrañeza, más bien indiferencia,
con sus bravuconadas e insultos a los magistrados de la Sala de
lo Penal del Tribunal Supremo. Pero sí, me causa más que extrañeza
que, personas con conocimientos o no jurídicos, pero con cinco dedos
de frente, que debían tener (como se suele decir), se manifiesten
unos en contra y otros, acaten pero no estén de acuerdo con la sentencia
al ciudadano Garzón.
Yo puedo pensar que la consideran excesiva, pero que no merezca
una sanción, y la misma haya sido por cuestiones políticas franquistas,
por acosar a la "derechona", por atacar a los del caso
Gürtel del (PP), por siete magistrados de dudosa tendencia política
o por envidia. ¡No hombre no! Eso es demencial, lo dicen pero saben
que no es así, hay cientos de cosas buenas hechas por Baltasar Garzón
como juez, pero lo que no se pude consentir es que él esté por encima
la Ley o que el fin justifique los medios. ¡Señores y Señoras! ¡Diría
yo! Si a alguna de estas personas que se rasgan las vestiduras por
haberlo condenado, fuese la persona a quien un juez, fuera de lo
que dice la Ley, (como el hizo) escuchara o mandara escuchar las
conversaciones que tenga con su abogado, ¿qué diría? Ese sectarismo
de izquierda les nubla la capacidad de razonar y ver con luz clara
la verdad de lo ocurrido y no lo que ustedes quieren ver y querer
hacer ver a los demás ciudadanos. No se confundan, hay quienes aprecian
al ciudadano Garzón, por lo bueno que ha hecho, pero atribuirse
como el justiciero de lo imposible, le ha quemado sus alas igual
que le paso a Ícaro, al acercarse al sol.
14//02/12
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