|
¿Maniobra
de distracción o algo más?
El
famoso lenguaje que caracteriza al Gobierno de Zapatero, en donde
la crisis económica la llaman "desaceleración transitoria"
o como la bautizó el señor Zapatero "Desaceleración transitoria
ahora más intensa" al trasvase a Barcelona, "conducción
temporal de agua", el caos en los juzgados "problema endémico
de retraso" y ahora nos hablan de la ley de "libertad
religiosa", que por lo que dice el "catedrático de Teología"
del Partido Socialista, señor Blanco, que como es costumbre en él
siempre esta en blanco o donde no tiene ni idea del asunto, será
todo lo contrario, ya que pregonaba en la campaña electoral, "después
del 9 de marzo ya nada podrá ser igual entre las relaciones Gobierno
y la Iglesia Católica. Dado que la Iglesia Católica no hace lo que
debía hacer, según lo que le gustaría seguramente al señor Blanco,
don José; que dicha Iglesia abriese una red de clínicas abortistas,
al doctor Montes beatificarlo y pedir el voto para el PSOE.
Hay quienes piensan que esto que hablan de hacer sobre la ley de
libertad religiosa, es una cortina de humo, maniobra de distracción,
que distraiga a la opinión pública, ante los graves problemas que
tiene el Gobierno, como la gran crisis, el paro que aumenta, la
deriva secesionista de Cataluña y el País Vasco, la muerte por apendicitis
de españoles, por causa de que los doctores tienen que aprender
nuevas lenguas, que puntúan más que el doctorado o negarse a hablar
en español.
Pero más se parece a un nuevo ataque laicista, contra el Catolicismo.
Recuerden cuando el señor Zapatero dijo aquello de "España
ha dejado de ser católica". Lo que les interesa es erradicar
de nuestro país unos valores cristianos que sin ellos ni España,
ni Europa, ni Occidente serian lo que son ni podrán seguir siéndolo.
El Gobierno quiere situar en estricta igualdad a todas las confesiones
religiosas aunque la católica sea la mayoritaria. Pero por mucho
que quiera el señor Zapatero, no todas las religiones tienen el
mismo grado de implantación en España, y es una realidad que el
Gobierno no puede desconocer.
Por qué la Constitución de 1978, no considera el laicismo como uno
de sus principios rectores. Al contrario, exige respecto de los
poderes públicos a todas las creencias, con especial atención a
la religión católica por razones históricas, si bien ninguna de
ellas podrá tener carácter estatal (art. 16.3). Pero lo que sucede
es que la izquierda española ha jugado siempre con el anticlericalismo.
Aunque ante el cristianismo y después el judaísmo, los progresistas
recurren al islamismo, como antes recurrían a los totalitarismos.
Aunque todo sea un globo sonda para tomar el pulso a la ciudadanía,
esta debe tomar en serio infundiéndose En si misma y entre unos
y otros con la Iglesia en cabeza, la ofensiva o la lucha ante quienes
quieren imponer a bombo y platillo por ser de cuota y estar en el
Gobierno, legislar sobre la moral y las creencias privadas de los
españoles.
12/05/08
 |
|