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Envidia
Mucho
dice de los españoles y en particular de los gallegos, la palabra
ENVIDIA, reconocida como uno de nuestros males. Me sorprende, pero
si lo pienso bien no debería sorprenderme, más bien debía sospecharlo,
conociendo como conozco a lo largo de los años a tantas personas.
El escuchar ¡no de otros partidos políticos!, más bien afiliados
del PP, capitalinos y no, simpatizantes y otros, los ataques a Telmo
Martín, e incluso la satisfacción de que no gane las elecciones.
Ni le debo, ni me debe nada. El que haya sido alcalde de Sanxenxo
y tenido una relación con él, creo que me ha perjudicado y presiento
que nuestra relación se ha enfriado un poco; pero no para reconocer
lo que hizo como gestor municipal, con sus fallos y aciertos como
cualquier ser humano.
Telmo Martín, no tiene estudios de bachiller, universitarios, ni
de escuelas técnicas, por lo tanto no hay títulos. Otros que nos
son cercanos en los puestos de los gobiernos, ponen estudios de
H o de B, como cualquiera puede poner estudios de sacerdote si estuvo
en el seminario y no ser sacerdote.
Se le incrimina por los estudios, por la clase social, por ser industrial,
por tener empresas y por ser foráneo. Nadie o pocos se fijan como
se forjó en el trabajo y, emprendedor desde joven, llegando a donde
llego por su capacidad y, muy importante, saber rodearse de buenos
equipos de personas que lo asesorasen, esto demuestra su inteligencia.
Si sus padres le pudiesen dar estudios, ¿quién dice que no podía
tener cualquier carrera? Si Telmo no es capaz de darle un gran vuelco
a Pontevedra ciudad y parroquias, no hay quien lo haga, pues no
tienen el arranque y empuje emprendedor que él tiene y, cómo afronta
las adversidades. Es lógico que los adversarios políticos lo ataquen
y le nieguen el pan y la sal, lo mismo que las administraciones
le negarán dinero, pero es irracional la maledicencia y ataque,
por envidia política de los que se dicen afiliados y simpatizantes
del PP.
30/04/07
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