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No
es cosa de derechas, izquierdas o centro
Esto
de meter la mano en cajón ajeno (digámoslo así), de políticos o
personas relacionadas con la política, no es cosa de una formación
tal o cual. Es de un grupo bastante importante que se aprovecha
de la misma para medrar en su economía o tener una economía que
antes no tenía.
Recuerdo un caso sobre el contrabando de tabaco, hace ya bastantes
años. Le pregunté a un amigo de un puerto pesquero cercano, si me
podía decir quienes en su pueblo se dedicaban al contrabando de
tabaco, contestándome que le era más fácil decirme quienes no se
dedicaban. Ello casi se puede aplicar en política. Quienes son los
que se aprovechan de los cargos para medrar económicamente o tener
trafico de influencias, que no es lo mismo que hacer un favor que
no perjudica a nadie, ni merma las arcas, ni se favorece en nada
quien lo hace, salvo en hacer el favor al amigo o conocido.
Pues bien, dicho esto, tengo que continuar diciendo que, en un partido
que este en el poder con cientos o miles de cargos públicos, hay
de todo. La muestra la tenemos en aquellos partidos que nunca alcanzaron
el poder, que no hacen más que criticar lo que hacen quienes gobiernan
y si encuentran tres pies al gato, ponen el grito en las nubes.
Pero si ellos alcanzan el poder hacen lo mismo o peor, de lo que
criticaban antes.
Son muchos dineros de presupuestos municipales o autonómicos, para
los que ya en su interior tienen la tendencia, o van buscando lo
que desean, no se les vaya la mano. Es la condición humana de muchos,
sean de izquierdas, derechas, centro, nacionalistas e independentistas.
¡Qué más da! Alcanza desde los cargos o puestos más altos, hasta
los más bajos. Como en la Oda de Homero, aquello: pallida mors aequo
pulsat pede pauperum tabernas regumque turres, que traducido es,
la pálida muerte golpea con pie igual la choza del pobre que el
palacio del rey. Son frases, dichos o refranes, que vienen a cuento
en casos como el que tratamos. Pues nadie esta libre de esa tentación,
salvo el que tiene una voluntad de servicio y una conciencia como
para conformarse con lo suyo propio.
El partido socialista de la era de Felipe Gonzáles, pasó a los anales
de la historia como el de la corrupción. Pero cuando la corrupción
ya no se presenta en cámaras para guardar abrigos de pieles, ni
orgías (no romanas), si roldanescas con dineros de huérfanos de
la Guardia Civil y construcción de cuarteles para la benemérita,
parecida a la del ladrillo de estas épocas.
El caso es situarse, para vivir como Dios (permítanme la expresión)
No se si Rajoy comprendió la gravedad del caso, espero que si, pues
lo que desea el progresismo español es ver al PP, en una mínima
parte de la mierda que ellos tuvieron y tiene, para desatar un huracán
con vientos 200kh. Pero si Rajoy no se pone al frente de la cruzada
contra la corrupción y arrancando lo podrido desde lo más bajo a
lo más alto, el adversario se encargará de triturarlo a él y a las
siglas, sembrado la desconfianza y la honradez de las mismas. Se
quedará sin amarre si no actúa en todo el PP a su mando, en provincias,
regiones y concejos, de abajo arriba o al contrario. El río suena,
agua lleva.
16/02/09
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