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LIBERTAD
RESPONSABLE, JUEGO LIMPIO
| Miguel Cancio
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Murio el amigo Carreras: coruñés, eminente catedratico de historia
y, lo mas importante, buena persona
Acabo
de enterarme que ha muerto a los 78 años el coruñés Juan José Carreras
Ares. Ha sido un gran profesor e investigador, un gran catedrático
tanto de instituto como de universidad y que, después de estudiar
en Madrid donde leyó su tesis (1954, de historia medieval), completo
su formación en la prestigiosa Universidad de Heildelberg (Alemania)
con los grandes historiadores alemanes Conze (historia social) y Kosselleck
(historia conceptual). Carreras no solo destaco por sus aportaciones
científicas escritas que pueden consultarse en una de sus obras mas
importantes Razones de historia. Estudios de Historiografía (recopilación
en el año 2000 de una parte de sus principales contribuciones por
Carlos Forcadell y que hace la Nota Preliminar), en sus artículos
(en el año 1955 destaca su Prólogo al Tomo II de la Historia de Roma
de Mommsen; en 1968 en la revista Hispania. Revista Española de Historia
puede leerse un gran y amplio artículo suyo sobre la obra de Marx
y Engels; etc.), sino también por su gran labor formativa y de la
que pueden dar cuenta un importante número de los que hoy son importantes
historiadores españoles como, por ejemplo, el prestigioso catedrático
de historia de la Universidad de Santiago de Compostela y exrector
de la misma Ramón Villares. Pero, bueno, yo quiero referirme a la
persona. Conocí a Carreras, en los años 70, cuando vino a Santiago
de Compostela y a su Universidad como catedrático. Me lo encontré
en el Café Ideal Bar Azul, en el corazón de la Ciudad Vieja, un café
de los de antes, regido y animado con muy buen tino por Ramón Marcelino
Boullon y Moure, y con una clientela de toda la vida. En El Azul,
en la variopinta tertulia informal que teníamos, discutíamos, y lo
seguimos haciendo, de todo: desde el fútbol y los problemas locales
hasta de los mas profundos y globales.
Este tipo de cafés, en mi opinión, son autenticas universidades de
la vida. Lo que no excluye ni puede excluir que para formarse universitariamente
haya que estudiar, que trabajar mucho, duro y de forma permanente
pero sin perder nunca contacto con los problemas sociales y a cuya
solución la universidad debe contribuir de la mejor manera: honrada
y científicamente. Carreras se ponía debajo de reloj antiguo, le pedía
a Moncho: ³un cortadito del Azul² y tenía siempre una actitud alegre
y muy receptiva. Aún estoy viendo a Carreras con sus jerséis y botas
de progre, con su pelo corto y siempre muy amable, abierto, risueño
y comprometido. Entre las virtudes que destacaría de Carreras, además
de las universitarias y científicas algunas ya señaladas, esta su
gran humildad, su gran sencillez. Nunca alardeó de su formación y
posición, al contrario. Lamentablemente hay otras gentes que en el
campo educativo, universitario, científico y otros campos hacen valer
de muy malas maneras sus rangos, sus posiciones políticas, ideológicas,
económicas, doctrinales, culturales, sociales e incluso las sexuales.
El gran sociólogo Bourdieu (que murió en el año 2002; estudié con
él y a su obra le dediqué un libro y numerosos trabajos) habla, en
este sentido, del alarde de los capitales no solo económicos, sino
culturales y sociales. Después añadiría los capitales políticos.
Otros añadiríamos los capitales organizacionales, para emprender,
actitudinales, infomediaticos, identificativos, representativos, de
apariencias, clientelares, de agitación, corporales, sexuales, estéticos,
éticos, etc. Junto a Carreras y otros intentamos poner en marcha una
candidatura para las primeras elecciones democráticas de la Universidad
de Santiago de Compostela y hablamos con diferentes personas y grupos
para constituir una opción unitaria y con una personalidad, un catedrático
que la presidiese, que pudiese ser integrador, positivo, abierto,
dinamizador y nunca sectario ni politiquero ni partidista. En este
proceso recuerdo siempre a Carreras de forma muy positiva, generosa
y como una buena persona. Mas tarde, dejaría la Universidad de Santiago
de Compostela para hacerse cargo de la cátedra de Historia Contemporánea
de la Universidad de Zaragoza y donde en la actualidad era profesor
emérito. En Zaragoza llevó a cabo una gran labor: participó en la
obra colectiva Nacionalismo e Historia editada en 1998 por Carlos
Forcadell en la Institución Fernando el Católico de dicha ciudad;
en esta misma Institución publico en el 2003 su obra Seis lecciones
de historia; editó junto a Carlos Forcadell en 2002 la obra Usos públicos
de la historia: ponencias del VI Congreso de la Asociación de Historia
Contemporánea de la Universidad de Zaragoza; etc. Alguna vez lo volví
a encontrar cuando volvió a Santiago a algún tribunal de tesis, de
cátedras, a dar alguna conferencia, a participar en algún congreso,
etc. Para mi ha sido un gran catedrático, un gran universitario, un
excelente hombre. Creo que personas como él son muy necesarias en
Galicia, en España, en todas y cada una de sus partes. Descanse en
paz el amigo Carreras y que ha dejado en Santiago de Compostela un
magnífico recuerdo. .
12/12/06
cpcancio@usc.es
miguelcancio.com
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