El número 945
Lagrimas, tristeza, pena, sufrimiento de padres, madres, hermanos, huérfanos y viudas, mutilados y heridos, por la sangre derramada, que es lo que dejan tras de si estos asesinos ayudados por ciertos traidores vascos, colaboradores en distintas formas, que les ayudan en sus fechorías, sean atentados y asesinato de cualquier tipo.
Hace unos días recibimos otro golpe todos los españoles de bien, con el asesinato de ETA número 945, del inspector de Policía, don Eduardo Puelles García, de 49 años, que deja viuda y dos hijos. Asesinato de lo más cruel, bien, todos los asesinatos son crueles pero en este caso es horrible cuando con esa bomba lapa puesta en el tanque de la gasolina y al explosionar te sientes envuelto en una bola de fuego y aunque grites y pidas ayuda, como él hizo es imposible ayudarte y mueres totalmente quemado. ¡Dios mío!
A este tipo de elementos, es al que el Gobierno de Zapatero y algunos de sus partidos colaboradores quería llegar a negociaciones, y es a quienes ciertos organismos dejan participar en las elecciones, tanto de ayuntamientos como de parlamento, para financiarse a cuenta de los españoles de bien. Y son a los que se les deja salir y tener ciertos privilegios en las cárceles.
Pero como siempre que esto sucede, volvemos a sentir las mismas manifestaciones y palabras de condolencia y desprecio por parte de los grupos políticos y de algunos que son más vistos que el TBO, con las mismas caras de tristeza y dando el pésame a los tristes y llorosos familiares; pero donde deben estar juntos, unidos y con la intención de acabar con esta sangría de españoles, vienen las diferencias de partido y todo se queda hasta que aparezca la próxima victima.
No hablemos de esos partidos franquicias de ETA, que nuestras autoridades se entretienen en que si o que no, pueden participar en las elecciones democráticas, cuando ellos no lo son, ni siquiera para rechazar o mostrar repulsa a estos actos de asesinato u otros de terrorismo sin victimas. Estos son los valientes que dicen luchar por el pueblo vasco, ¡COBARDES, ASESINOS!
Solo me queda darle mis condolencias a esa viuda y sus hijos, quienes han demostrada tanta entereza en las palabras que ha dicho después del Lendakari, como “no nos veréis llorar” ni habéis conseguido nada más que “dejar una viuda y unos huérfanos”.
Si esto sucede, es porque el pueblo vasco, por miedo, cobardía, colaboración y su obsesión de ser una nación independiente de España, no hizo ni hace a lo largo de estos años lo que tenia que hacer, revelarse contra estos que no tienen nada de patriotas, y se han callado, y siempre con lo de “algo harían”.
Y del clero vasco no hablemos. ¡ Ignacio de Loyola, estos no son tuyos!
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Hace unos días recibimos otro golpe todos los españoles de bien, con el asesinato de ETA número 945, del inspector de Policía, don Eduardo Puelles García, de 49 años, que deja viuda y dos hijos. Asesinato de lo más cruel, bien, todos los asesinatos son crueles pero en este caso es horrible cuando con esa bomba lapa puesta en el tanque de la gasolina y al explosionar te sientes envuelto en una bola de fuego y aunque grites y pidas ayuda, como él hizo es imposible ayudarte y mueres totalmente quemado. ¡Dios mío!
A este tipo de elementos, es al que el Gobierno de Zapatero y algunos de sus partidos colaboradores quería llegar a negociaciones, y es a quienes ciertos organismos dejan participar en las elecciones, tanto de ayuntamientos como de parlamento, para financiarse a cuenta de los españoles de bien. Y son a los que se les deja salir y tener ciertos privilegios en las cárceles.
Pero como siempre que esto sucede, volvemos a sentir las mismas manifestaciones y palabras de condolencia y desprecio por parte de los grupos políticos y de algunos que son más vistos que el TBO, con las mismas caras de tristeza y dando el pésame a los tristes y llorosos familiares; pero donde deben estar juntos, unidos y con la intención de acabar con esta sangría de españoles, vienen las diferencias de partido y todo se queda hasta que aparezca la próxima victima.
No hablemos de esos partidos franquicias de ETA, que nuestras autoridades se entretienen en que si o que no, pueden participar en las elecciones democráticas, cuando ellos no lo son, ni siquiera para rechazar o mostrar repulsa a estos actos de asesinato u otros de terrorismo sin victimas. Estos son los valientes que dicen luchar por el pueblo vasco, ¡COBARDES, ASESINOS!
Solo me queda darle mis condolencias a esa viuda y sus hijos, quienes han demostrada tanta entereza en las palabras que ha dicho después del Lendakari, como “no nos veréis llorar” ni habéis conseguido nada más que “dejar una viuda y unos huérfanos”.
Si esto sucede, es porque el pueblo vasco, por miedo, cobardía, colaboración y su obsesión de ser una nación independiente de España, no hizo ni hace a lo largo de estos años lo que tenia que hacer, revelarse contra estos que no tienen nada de patriotas, y se han callado, y siempre con lo de “algo harían”.
Y del clero vasco no hablemos. ¡ Ignacio de Loyola, estos no son tuyos!
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