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Acuerdos
Iglesia-Estado
Estos
acuerdos fueron novedosos porque cubrían todas las áreas. La fuente
inspiradora lo fue, la que presidió el espíritu de la Constitución
y las relaciones con la Santa Sede. No se puede decir que los Acuerdos
sean anticonstitucionales, porque se ha tenido en cuenta el artículo
16 de la Carta Magna que recoge que la enseñanza religiosa no debe
quedar escondida únicamente al espacio privado sino que tiene una
dimensión pública. Por otra parte los acuerdos en las cuatro ramas
son válidos jurídica y sociológicamente. Por eso, la denuncia de
los Acuerdos sería un disparate porque responde al espíritu del
año 1976 y, además, en este momento son perfectamente conformes
con lo que deben ser las relaciones Estado-Iglesia en un país de
mayoría católica.
Pero
ahora ante un Gobierno socialista progresista, como les gusta que
les llamen, comprenderán que, la Comisión Asesora de Libertad Religiosa
del Ministerio de Justicia, el budismo es religion de gran arraigo
en España, más, mucho más, que el catolicismo y, por ello los gobernantes
españoles deciden que los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado
de España han dejado de tener arraigo en la España del Gobierno
de Zapatero.
Si, como dicen los medios de comunicación, el PSOE discute la oportunidad
electoral de la denuncia de los Acuerdos, muchos son los ciudadanos
que dudan de la eficacia, ante este problema y a la vista de lo
que sucede, el Tribunal Constitucional que se ha pronunciado varias
veces a favor de la constitucionalidad de los Acuerdos. Pero recurrir
hoy ante este alto Tribunal puede ser predicar en el desierto, después
de la recusación. En este pesoe hay una lucha entre la doble personalidad,
una representada por el doctor Jekyll la de los más laicistas y
la de mister Hide religioso, representada por los cristianos socialistas.
Tocar
los Acuerdos supone lanzar un aviso de que las garantías de la libertad
religiosa y de las condiciones sociales de la Evangelización de
España comienzan a estar en entredicho. Afirmación esta que puede
parecer exagerada, pero de lo que se está hablando en el fondo,
es de esta cuestión. La Iglesia no tiene el capricho de mantener
un statu quo, sino la respuesta a una realidad social, pues los
laicistas más arraigados del PSOE no estarían denunciando lo que
ha supuesto un seguro de vida para la paz y la tranquilidad social
de España.
Señor presidente don José Luis Rodríguez Zapatero, no encienda la
mecha en la Santa Bárbara del buque.
29/10/07
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