Revolución
cívica
Sin
sacar aún casi la ropa que me he llevado a la manifestación de la
AVT en Madrid, y llegando con el tiempo justo para que estas líneas
escritas puedan salir en los medios, me he puesto a escribirlas, mientras
el corazón me da calor para sentir en mi cuerpo aún la emoción embargante
que he sentido en aquellas calles madrileñas viendo un bosque de banderas
rojo y gualda, aunque la mía iba acompañada por la blanca y franja
azul de mi Galicia.
El frío madrileño de la sierra, más soportable para mi por los años
allí pasados y no tan húmedo como el de Galicia, era más soportable,
y mucho más por el calor emanado de la multitud, de aquellas miles
de personas de todas las autonomías que asistieron a tal acto, donde
la emoción de sentirte español y no comulgar con ruedas de molino,
como quiere el Gobierno del presidente Rodríguez Zapatero, nos daba
más calor, y nos hacia más unidos contra las mentiras de ciertos miembros
del Gobierno, el oscurantismo de la mayoría de los medios informativos,
las palabras del señor Blanco, intereses oscuros, lo de extremistas
y españoles narcotizados, los que asistíamos a la manifestación a
favor de la AVT, no estamos por interés oscuro alguno, no somos extremistas,
ni estamos narcotizados, sí somos españoles de Galicia, Castilla,
Aragón, Murcia, Madrid, etcétera. Pues no hay ningún proceso de paz,
es la claudicación del Estado de Derecho, ante los terroristas y asesinos,
de ETA, GRAPO y 11-M.
Lo que hace ver que los españoles hemos perdido el miedo, o mejor
la vergüenza, a sacarla bandera de España a la calle, es ese bosque
de las mismas en las calles y algunas en solapas de hombres. Pero
donde la emoción llego a erizarme el cabello y sentir un frío, no
por lo gélido de la tarde, sino por la emoción, que me ponía la piel
de gallina como se suele decir, es cuando habló José Antonio Ortega
Lara. Lo mismo Maria del Mar Blanco, hermana del asesinado de Miguel
Ángel Blanco y, no digamos las palabras del presidente de la AVT el
caballero Francisco Alcaraz:"Memoria, Dignidad y Justicia"
"Todos unidos, no al chantaje de ETA" "El Gobierno
tiene la obligación política y moral de no negociar con asesinosŠ"
Hubo momentos que mis ojos se llenaban de lagrimas por la emoción
y los aplausos, los viva España, y cuando sonó el himno nacional,
el ver a toda aquella multitud, que mi vista nublada por las lagrimas
de la emoción, alcazaba a ver con emoción a muchas personas con la
mano en el corazón, estilo americano y de algún otro país, fue la
apoteosis. Que progrese más este gesto, como ya lo es el llevar la
bandera y querer con el corazón a nuestro himno, que es querer a España.
Zapatero, el pueblo es sincero.
27/11/07
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