|
El
Circo "Zeta"
Hace años llegó a una nación un circo con todo lo que con él conlleva.
Desde payasos a fieras, pasando por ilusionistas engaña bobos, equilibristas,
trapecistas, músicos, etc.
Esa nación estaba tranquila, sus ciudadanos no pensaban más que
en progresar y ver el bienestar de sus hijos y nietos, pensando
en mejorar el futuro, pues el pasado que había tenido de todo, se
iba logrando olvidar con el mejor orden social y económico de sus
habitantes.
Pero ete aquí, que con la llegada del circo, transformo por completo
a los ciudadanos de esa nación, unos se creyeron más importantes
que otros y querían participar como acompañantes del circo, pues
se consideraban con más derechos que los otros ciudadanos para participar
en un circo, cuyo director sabia lo crédulos que eran estos ciudadanos
y, sabia interpretar los tiempos de la función y dejarles participar,
aunque fuese aseando a las fieras o jugando con los payasos. Se
reconoce por todos que, es un circo familiar, donde participan hermanos/as,
primos/as, amigos/as, ¡vaya! que todo queda en casa, o sea, en el
circo "ZETA".
Él sabia que trayendo lo más "granado" de los representantes
de las zonas de esa nación en cada actividad, su circo llegaría
a tener tanto éxito que, pasarían años actuando. Y así por accidente
lo logró con números como los de: La vieja mona arrugada, que no
es la "chita" de Tarzán, atraería mucho publico al espectáculo.
Aunque como dice el refrán, "aunque la mona se vista de seda,
mona se queda". El oso bonachón, que tampoco es el Yogui, dice
que no hay problema del coste de la miel. El mono ilusionista, que
intenta hacer ver a los espectadores que, lo que hay en la botella
es agua y no anís.
En cuestión de fieras, tiene una tigresa que el respetable no puede
dirigirse a ella para que haga el salto del aro de fuego o del socavón,
porque se pone furiosa y suelta unos rugidos, que hacen temblar
al respetable Y si hablamos de los payasos, eso es lo máximo, está
el gordito bobalicón, el pequeños gafotas y el bigotudo cambia chaquetas,
que cada cosa que dicen, hacen reír al propio director. De equilibrista,
nada comparado con el del número de la caldera al fuego con agua
hirviendo. En el trapecio sin red, están cinco figuras excepcionales
los JUSACUVIDE, que hacen verdaderas diabluras, sí afirmativo, esa
es la palabra, diabluras, logran saltos superiores a los triples
mortales, que hay veces que casi matan a los ciudadanos con lo que
ellos hacen. Si hablamos de la música, hay un flautista que le gana
al de Hamelín, lleva detrás de él, a todos bobalicones que están
anestesiados con el sonido de las notas canoras que salen de la
voz flauta y, llena el circo para que el director del mismo y presentador,
los embauque con su palabrería y, fantasías irrealizables, pero
que los que siguen el circo lo creen, aunque cuando salen de él,
la autentica realidad es otra, pero al día siguiente vuelven, como
drogados a por la dosis que necesitan para subsistir en un mundo
irreal.
Pues este circo ha estropeado a esa nación y quiere continuar actuando
con su trup más tiempo, para darle vuelta del revés como si fuese
una chaqueta, saco, en América del sur. Hay que lograr un antídoto
para contrarrestar la adormidera del director, que estos años pudo
engañar como un bálsamo al ciudadano, pero ahora se sabe que es
veneno puro que, derrumba la tradición de unos buenos ciudadanos
que van a un buen circo. "Érase una vez un circo que alegraba
el corazónŠ" Pero éste lo amarga
¡Qué no continúen!
28/01/08
 |
|