Responsabilidades
políticas
Es
muy habitual enterarnos por los medios sobre condenas por responsabilidades
profesionales, de tal médico que no tuvo en cuenta una prescripción
por no habérsele facilitado adecuadamente, con resultado de muerte.
Ó de aquella del ingeniero que no tuvo en cuenta los datos de la resistencia
de los materiales al no serles entregado, que culminan en responsabilidades
civiles o penales por la muerte de personas al ocupar la obra de ingeniería.
La jurisprudencia es amplia y es el propio Supremo el que adopta siempre
que cuando existe el daño, siempre hay una causa de culpabilidad y
un sujeto culpable. No tan amplia por no decir nula, es la jurisprudencia
sobre las responsabilidades de los poderes judiciales, como escueta
es legislación que regula las responsabilidades civiles o penales
de los fiscales y magistrados. Existe alguna que cuando es un grupo
de poder tan grande, al final se llega a la condena del juez. Para
el caso del secuestro de José María Aldaya en un miserable zulo de
3x1,90 y 1,90 mts. de alto, durante casi un año, resulta que la prueba
de ADN que inculpaba al secuestrador no se ha evidenciado oportunamente
por unos u otros, para condenar al secuestrador. Resultado, absuelto.
Buena teoría la del Supremo del daño que hay que reparar, en esta
caso a la sociedad por la ausencia de condena del que incluso se declara
del grupo de los que secuestran y asesinan. No sabe la fiscalía si
recurrirá todavía, pero para este caso y los que estamos últimamente
asistiendo sabemos cuales son los delitos y las condenas objetivas
a cumplir aunque no se dicten. Caso de no ser así los responsables
morales de estas circunstancias tienen las democrática condena ciudadana.
Las responsabilidades civiles y penales ya las determinarán los que
juzgan o acusan, y las modelaran los poderes del estado, ya se sabe.
Hay que ver como se lincha mediática y socialmente a un profesional
no perteneciente a los poderes públicos cuando comete una negligencia
con trágico resultado. Las de los poderes públicos pocas veces podemos
verlas, ya que son ellos mismos los que se juzgan.
15/12/06
carlosnava@terra.es
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