Videojuegos
orwelianos
La
nunca última propuesta de Elena Salgado la dedica ahora a los videojuegos.
A semejanza de la institución catalana que decide sobre la verdad
de las informaciones, apoya la creación de otro organismo para decidir
que es lo que debe aparecer en los programas de las consolas. Debería
erradicarse de estos juegos según la ministra del gobierno Zapatero,
la violencia, la competitividad y la discriminación. Decidir sobre
lo que deben jugar los niños es un paso más de la Educación para lo
que ellos entienden por ciudadanía, más bien atrabiliario paisanaje.
Es introducirse en las casas de las familias en lo que no controlan,
puesto que las televisiones afines o controladas no hacen nada más
que introducir sus mensajes teledirigidos a niños y familias. Violencia
y discriminación son temas no baladíes para disertar sobre ellos.
Esta vez le ha fallado la utilización del ministerio de Consumo en
la prohibición de lo que son sus aversiones personales, en lo de la
competitividad que es la madre de nuestra economía liberal y fundamentos
de mercado, base para la libertad democrática. La no competitividad
significa aborregamiento en la doctrina del Gran Hermano, que te ve
y te dice como tienes que jugar y pensar. Competitividad nula para
la masa ciudadana, mientras las élites disputan cargos en la OMS o
la Alianza de Civilizaciones con sus más de 500 millones de euros
de los contribuyentes. La última es la de la Filosofía de la ciudadanía
que quieren introducir en el bachillerato. Si Platón levantara cabeza,
seguro que lo confundían con una película de guerra americana.
23/12/06
carlosnava@terra.es
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