Maquiavelo
y el leonés errante
La
actual expresión del poder político observado por los ciudadanos aborda
la misma conclusión que Menecke hacía del pensamiento de Maquiavelo
en la diferencia entre el cratos y el ethos, en el obrar por ansias
de poder u obrar por responsabilidades éticas. Ansias y lucha por
mantener el poder es una buena observación sobre el actual Gobierno,
que hace de su capa un sayo la maquiavélica concepción anterior al
Estado Moderno de adaptación al republicanismo o monarquismo -Discursos
o El Príncipe- , en función de la existencia de la virtud o la corrupción
generalizada. Fracasada el Estado moderno de Marx, un gobierno occidental
que se aparta de la vigencia del la concepción de Estado (aristocrático
liberal) de Tocqueville supone navegar en las aguas del holandés errante,
convirtiendo al buque del Estado en expresión fantasma del mismo.
Libertades individuales garantizadas por Estados con contrapesos definidos
por Locke y Montesquieu, tradicionalmente expresadas en sus poderes
judicial, legislativo y ejecutivo, firmemente asumidas por el pueblo,
son motivo de alarma a cada arañazo que se le da sin más justificación
"crática" que el sostenemineto en el poder. Los dos proyectos estrellas
de Zapatero están siendo golpeados, uno para la realidad y la rebelión
cívica (negociación con ETA); el otro por el desequilibrio de fuerzas
en el Tribunal Constitucional en la admitida recusación de Pérez Tremps,
para el recurso del Estatuto catalán. Maniobras del poder aparte en
la renuncia y sustitución por otro magistrado para compensar fuerzas,
afianzarían el apartamiento de la credibilidad que tiene el pueblo
en el actual Gobierno, Ejecutivo del leonés errante. La independencia
de la Justicia debería empezar por la separación total en sus órganos
de decisión y actuación de cualquier otro poder institucional. Reforma
que otro Gobierno distinto al actual tendría la obligación de emprender,
si su objetivo real es la consolidación de un moderno Estado con principio
democráticos, y la recuperación de la confianza de los ciudadanos
en los políticos así como en sus instituciones.
07/02/07
carlosnava@terra.es
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