La
Alejandría del invidente
Todavía
recuerdo cuando niño leíamos lecturas de textos a mi tío invidente,
que les servían para la elaboración de sus libros de Historia antigua
regional y comarcal, que muchos años después superó con la adquisición
del escaner lector. Hoy estaría encantado con las utilización de las
nuevas tecnologías aplicadas para disminuidos visuales, si conociera
que un grupo de invidentes han creado la primera Biblioteca digital
para ciegos. Tiflolibros -que es como se llama- dispone de 19.000
obras literarias para distribuir en CD, o ser leídos desde el ordenador,
discman o reproductor de MP3, para sus más de 3000 socios de 40 países.
Argentinos como los fundadores, alemanes, brasileños, bolivianos,
chilenos, costaricenses, croatas, cubanos, daneses, canadienses, ecuatorianos,
españoles, norteamericanos, franceses, guatemaltecos, hondureños,
italianos, mexicanos, peruanos, venezolanos, uruguayos y suecos, son
los socios invidentes que disfrutan de las obras literarias en castellano
pero que también tienen un servicio que traduce al inglés y al alemán.
La accesibilidad a los textos se debe a la creación de un software
por un programador ciego, André Duré que cifra a través de lectores
de pantallas especiales el texto digitalizado. Los libros tienen el
don de la ubicuidad gracias a la tecnología, supliendo lo qie la gran
Biblioteca de Alejandría representaba. Estas iniciativas alejandrinas
para invidentes son grandes pasos para la integración y la cultura.
Bienvenida sea esta Alejandría del invidente, de la que a buen seguro
mi tío que en gloria esté sería socio.
08/03/07
carlosnava@terra.es
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