De
Berlanga a Amenabar....
En
tiempos que desde las más altas magistraturas se habla de humanitarismo,
me viene a la memoria la película de Luis García Berlanga, "El verdugo".
Para justificar el garrote vil le decía el genial Pepe Isbert en el
papel del verdugo Amadeo, a su futuro yerno y sucesor de su oficio:
"Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor,
la guillotina? ¿Usted cree que se puede enterrar a un hombre hecho
pedazos?". "Y que me dice de los americanos. La silla eléctrica son
miles de voltios. Los deja negros, abrasados". Décadas después a la
par que se justificaba mediáticamente el suicidio asistido con veneno
del tetraplégico Sampedro, aplaudido en la película Mar Adentro de
Alejandro Amenabar, todos estaban de acuerdo en lo inhumano de la
pena de muerte del verdugo. Eso si que era inhumano. Quién sabe si
cuando pasen los años el séptimo arte describa otro tipo de muertes,
un verdugo digital o virtual justifique su acción con lo inhumano
que era quitar un respirador a una enferma de distrofia muscular o
darle veneno a un tetraplégico. Aquello si que era inhumano.
16/03/07
carlosnava@terra.es
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