Normalización
vasca de emigrantes
El
tradicional espítiritu hispano de acogida y difusión de nuestra lengua
a los distintos pueblos ahora que en Colombia se ha aprobado la Nueva
Gramática de la Lengua Española, ve su cara y su cruz en la particular
normalización lingüística de las autonomías. Si después de 76 años,
veintidos Academias nacionales se ponen de acuerdo con el aval de
nuestro rey, Juan Carlos I, en España nuestros emigantres tienen dificultad
para educar a sus hijos en la lengua materna. Mientras en Colombia
se acuerda nuestra lengua comun, dos padres colombianos al querer
ingresar a su hijo en un colegio de Portugalete con educación en español
(modelo A), el gobierno vasco lo cambia a una tradicional ikastola.
Precisamente que se habla de respeto a nuestros emigrantes, se le
coadyuva con el derecho de los padres a educar a sus hijos acorde
a sus convicciones, en libertad y en su lengua materna. ¿Es esta la
normalización de acogida a los que consideran España la madre patria?.
Nadie es profeta en su tierra reza el refrán, que diluyen estos esfuerzos
comunes de unificación del español en el mundo, mientras en España
no se predica con ejemplos como este. La gramática común española
se convierte en gramática parda, caldo de cultivo de segregación y
fobias. Particular normalización lingüística que consiste en normalizar
a los que se acoge. Las lenguas se adoptan por amor y convicción,
nunca por imposición. Menos aún, a través de inocularla subrepticiamente
por mecanismos legales, a los más débiles que son los niños.
27/03/07
carlosnava@terra.es
|