La
ciudadanía de Enrique Múgica
Si
existe alguien en España que es coherente con sus ideas y su trayectoria
por las libertades ese es Enrique Múgica. Sin renunciar a sus principios
y a la socialdemocracia en la que cree, hace honor a su cargo de Defensor
del Pueblo que representa con tesón y denuedo. Tranquiliza mucho viniendo
de él su diagnostico de la asignatura de Educación para la Ciudadanía
(EpC) y los Derechos Humanos, que contribuirá a la prevención y resolución
de problemas de violencia escolar, siempre que su contenidos sean
plurales y adecuados a la Constitución. Lógicamente pone el dedo en
la llaga, ya que esto es precisamente lo que se afirmaba en el informe
al respecto del Consejo de Estado, en consonancia con la exigencia
de los padres y distintas asociaciones que de que los borradores no
respetan la Constitución. El derecho a educar de los padres en consonancia
con sus convicciones morales o religiosas se vería vulnerado por una
imposición doctrinal del laicismo e ideología de género, que no incluye
aspectos comunes básicos educativos de la que la Constitución es el
modelo. Menos aún todo aprendizaje de lo que no es común para la convivencia
pacífica de alumnos, padres y profesores, sin resultados positivos
hasta la fecha, podrá ser la estructura para resolver la violencia
escolar. El hecho de que Múgica alerte sobre la adaptación de EpC
a La Constitución es una buena noticia, que se verá fructificada en
las multitudinarias reclamaciones al efecto que podrán sustanciarse
en su competencia atribuida de recurrir al Tribunal Constitucional.
Es aún pronto hasta que no se dispongan de los textos y la práctica
de colegios y autonomías, para desarrollar las quejas. De momento
son ya algunos padres los que han tramitado la objeción de conciencia
a esta adoctrinadora asignatura.
30/03/07
carlosnava@terra.es
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