La
catenaria de Magdalena
Decía
el Barón de Holbach que "la ignorancia y el error son manantiales
de mal humor". Conceptos que separados o aliados con otros es posible
que sirvan para analizar las manifestaciones de la ministra de Fomento,
Magdalena Álvarez. Calentito el recuerdo de la inauguración virtual
que hizo del metro de la T-4 de Barajas, sorprende por su pertinaz
rebozamiento en el absurdo condimentado con procacidad hacia la titular
real de su construcción. En plena cámara de los representantes de
la soberanía popular exhala que Esperanza Aguirre en esa inauguración,
que ""en el único sitio en la estación de la T4 en el que podía haber
estado porque es de la Comunidad de Madrid es o tumbada en la vía
o colgada de la catenaria". Estaciones desiertas hay muchas, y vías
que no conducen a ninguna parte esta la humanidad llena. Se confirma
que esta mujer -por hombre- es el animal que siempre tropieza en la
misma piedra. Inaugurativa de estaciones, vías o catenarias. Mandar
a alguien a la vía, tiene el recuerdo de recientes y trágicas consecuencias
de las que la ministra aún no ha ofrecido solución real y creíble.
Colgar a alguien de una catenaria es rayana en el mal gusto. Precisamente
catenaria es la forma geométrica que adopta una línea fija en dos
puntos y de longitud definida, sometida únicamente a su propio peso.
Palabras como las de la ministra dejan la catenaria del ministerio
de Fomento por los suelos, por muchos puntos de vista desde los que
se agarre.
14/05/07
carlosnava@terra.es
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