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Elogios
al muerto
No
se si en otros países tienen la misma costumbre que en España. Pero
de lo que conozco de nuestras costumbres, somos muy dados a elogiar
a los muertos, o sea, al que acaba de fallecer, sea persona de pueblo,
villa o ciudad, ciudadano normal de cualquier profesión, o personaje
de cierta o gran relevancia en la política, las letras y las artes.
Los elogios no faltan por doquier, sea amigo del fallecido, conocido
e incluso no muy amigo. Pero con ese sentimiento que tenemos a la
muerte todos nos sentimos más humanos en esos momentos. Puede que
haya alguien que se alegre o que no diga nada del fallecido, pero
por lo regular, aunque se alguien que oyó hablar de él o lo vio
en los medios de comunicación por cualquier circunstancia de su
profesión, siente una tendencia a elogiarlo según sepa de él. Sucede
al parecido a las fechas de Navidad que, somos muchos los que nos
sentimos más buenos, más humanos con nuestros semejantes.
Por ello, es por lo que, en estos días del fallecimiento de Fernando
Fernán-Gómez , no he dejado de escuchar elogios hacia el fallecido,
en todos los medios escritos y audiovisuales que he podido ver.
Incluso la visita a la capilla ardiente, de todo un mosaico de personajes
de la política, las letras, cine y teatro. Todos con grandes alabanzas
hacia la persona de Fernando Fernán-Gómez. No voy a ser yo quien
diga lo contrario de este señor, aunque yo no sienta en mi interior,
que haya sido tan importante como dicen; si siento la muerte de
cualquier ser humano que conozca aunque sea por sus hechos.
Pero justamente para mí, el señor Fernán-Gómez, sus hechos me demuestran
que ha sido uno de los muchos que en ese noble arte de la escena
teatral o cinematográfica, así como en la escritura de artículos
en el ABC, periódico monárquico cuando escribía, o sus libros, ha
sido como otros muchos que no viene a caso ahora nombra, un aprovechado
de las circunstancias en la época que le ha tocado vivir.
Muy próximo al régimen en sus años de madurez y alejándose cuando
el franquismo se liberalizaba, pero con un acercamiento al anarquismo
que, le parecían justificables los atentados y matanzas; pero sus
aparentes convicciones le llevaron a renunciar, más bien al contrario,
aprovechó las oportunidades que el franquismo en recompensas, premios
y privilegios le otorgaba en teatro, en cine, como escritor o con
colaboraciones periodísticas. Con ello se confirma más que, el franquismo
nunca tuvo una oposición democrática y fue bastante liberan al permitir
una intelectualidad punzante, díscola, como la de Fernán-Gómez y
otros del gremio artístico.
Los
medios televisivos nos llenaron de imágenes, incluso del famoso
tango, pero yo, al menos no lo escuche, así como de que el féretro
tenia encima la medalla de La Real Academia, no que el mismo estaba
envuelto en la bandera roja y negra de la CNT. Supongo que sería
de raso, calidad de lujo, gran tamaño 150x95cm.
27/11/07
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