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¿Así
nos enseñan los académicos a los ciudadanos?
¡Si así son los académicos! ¡Perdón! Algunos. ¿Cómo puede extrañar
que los ciudadanos de a pié, sin esa cultura, nos comportemos como
a veces lo hacemos? Los que nos debían enseñar y dejar claro, es
el respecto a las personas en general, a los jueces y magistrados
y, otros cargos en particular, aunque no nos gusten sus decisiones,
por no ser de nuestro agrado o no nos favorezcan. Nos demuestran
todo lo contrario. Comprendemos que lo correcto es no ofenderlos
aunque alguna vez se equivoquen, bajo nuestro criterio. Pero como
siempre, aquellos que toda su vida son o se sienten fuertes por
el poder, la economía u otros medios, como el caso que nos vamos
a referir, donde el señor don José Luis Cebrían (con cierta historia
franquista), que desde niño y joven por su padre y, más tarde, por
acomodación al régimen que existía y, así sucesivamente, fue navegando
con los vientos favorables del franquismo a sus espaldas que, le
ha servido para colocarse en la "pole position" siempre,
incluso después de los cambios y, hasta hoy, llegando a ser apoyado
para ser Académico de la Lengua. Se colocó siempre con los poderosos,
con lo que mandan, con los del poder económico, importándole tres
pitos, si tenía que cambiar de viento, para estar con quien mandaba.
Siempre se arrimo a buen árbol o lo arrimaron, actuó con su fuerza
de poder o con la de sus amigos, pues siempre con eso de ser un
"aguanta aquí" con quien el consideraba más poderoso,
fueron pasando los años y siguió esa trayectoria. Pero con el fallecimiento
de su "patrón", quiere seguir ese poder que él tenía.
Por ello, se permite la osadía de insultar en el periódico donde
tiene poder, en dos paginas, de El País, este señor consejero delegado
de Prisa, a un Juez Magistrado de lo Penal, que archivó la querella
interpuesta por él, a Jiménez Losantos.
Le llama al Magistrado, "personaje siniestro" "niño
bonito de la Judicatura" "desvergonzado". Cierren
puertas y ventanas señores y, quietecitos en casa, que la cólera
de Cebrián puede alcanzarnos. Les puede hacer gracia que diga, lo
de "niño bonito de la Judicatura", pues debe recordarle,
lo que fue él tantos años del franquismo, con Fraga, con Pío Cabanillas,
etc. Lo de siempre, o conmigo o contra mi, si no linchamiento contra
quienes no se plieguen al ejecutivo de PRISA. Se acabó y se perdió
el respeto a los jueces. Ellos, quizá sean algo culpables en ello.
Con esto, "finito".
13/08/07
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