La Muralla de Lugo se encuentra entre una de las más importantes fortificaciones mejor conservadas de toda Europa. En noviembre del 2000 fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Fue construida durante los siglos III y IV, cuando Lugo era la capital del Conventus iuridicus. Su perímetro es de 2.200 metros, su altura media ronda los 12 metros y su largo alcanza los 4 metros.

A lo largo de la historia sufrió diversas modificaciones que variaron sutilmente su estructura original.
Antiguamente integraba 85 torres de defensa o cubos, que en la actualidad se han visto reducido a 71, 60 de planta circular y 11 cuadrangulares.




Hoy es posible franquearla por 10 puertas, 5 antiguas y otras tantas modernas. Posiblemente la Porta Miñá y la Falsa son las de construcción romana. No hay pruebas definitivas sobre el origen romano de la puerta de Santiago, pero parece muy probable. Las cinco modernas fueron abiertas a partir de 1850 por necesidades de crecimiento urbano. En cuatro de ellas se permite el tránsito de vehículos, mientras que el resto son peatonales. Desde 1750 no se utilizan puertas para cerrar la muralla, antiguamente construidas con madera y utilizadas en momentos de guerra o peste. Que los pasos no estuviesen cerrados no significaba que el paso fuera siempre libre, sino que hasta mediados del siglo XX funcionaron cuerpos de guardia que controlaban el paso de mercancías.

Al paseo de la parte superior de la muralla se puede acceder por medio de 4 escaleras y una rampa, todas modernas. El sistema romano era muy diferente, ya que accedían por escaleras de doble ala embutidas en el macizo de los cubos. Se descubrieron 16 escaleras de este tipo y se supone que hay una en cada torre original.


La planta de la muralla es cuadrangular, con los ángulos suavizados, ocupando una zona de terreno irregular (mas alta al noroeste). Sigue siendo un enigma el motivo por el cual se dejó fuera de la fortificación importantes edificaciones de la antigua ciudad romana, protegiendo en cambio terrenos descampados.



La muralla fue construida con bloques de granito y placas de pizarra; materiales abundantes en la zona. Los constructores romanos encontraron en estos materiales la dureza y seguridad necesaria para repeler posibles ataques. La muralla formaba parte de un auténtico complejo defensivo integrado además por un gran foso. La existencia del foso se ha podido corroborar mediante su descubrimiento arqueológico en los últimos años. Está separado de los cubos de la muralla unos 5 metros y tenía una anchura de unos 20 metros y una profundidad de 4 con respecto al suelo original.
Otro elemento del complejo defensivo era el intervallum. Era el último obstáculo que el atacante debería pasar.
Consta de un foso situado dentro del recinto entre la muralla y las primeras construcciones. La anchura de este vial debería de ser suficiente para permitir el tránsito de las tropas, carromatos o personas que quisieran acceder a la ciudad, así como espacio donde situar las armas arrojadizas como catapultas.


File written by Adobe Photoshop® 5.0El Reducto Cristina recibe su nombre de la reina Maria Cristina, madre de Isabel II. Se trata de un baluarte defensivo de forma triangular y con troneras para piezas de artillería, construido entre la Puerta del Obispo Izquierdo y la Torre de Mosquera en 1837.

Fue construido con motivo de las Guerras Carlistas y servía de comunicación a un tramo de la muralla interrumpido por una serie de edificios utilizados durante la Edad Media como fortaleza.