Los Cañones del Sil constituyen uno de los más espectaculares tramos fluviales de la península Ibérica.
Su interés lo forma, tanto la grandiosidad de las vistas desde cualquiera de sus miradores, así como el encajonamiento en el que el río se desliza a unos 500 m. de profundidad en algunos puntos.


Las condiciones meteorológicas del lugar propician una abundante, rica y variada flora y fauna, entre la que podemos encontrar nutrias, martines pescadores, lirones, murciélagos, jabalís, ardillas, en ocasiones lobos y anfibios como salamandras, sapos y tritones o rapaces como el halcón, el búho o el águila. Entre los vegetales se encuentra el amieiro, el freixo, la abeleira, el salgueiro, la encina o el roble, que crecen en las laderas a orillas del río.
En ciertos puntos se puede observar una gran concentración de estos árboles, y entre ellos, monasterios de un gran valor artístico y cultural.
La grandiosidad del paisaje se ve magnificada por estos enclaves monásticos, que forman parte del rico patrimonio cultural del la zona. Esta impresionante concentración de monasterios medievales están  fuertemente vinculados a este eje fluvial.


Para facilitar la visita turística se ha construido un pantalán desde donde se hacen salidas en catamarán. Estas rutas en catamarán constituyen una de las ofertas culturales y deportivas en convivencia con la naturaleza más interesantes y gratificantes para el visitante de los cañones. La salida dura aproximadamente tres horas, y en ella podremos observar el gran encanto de este enclave, entre los que destacan las plantaciones de vid. Estos campos que se integran con el paisaje denotan una gran habilidad practicada durante siglos por los campesinos de la zona que consiste en escalonar las plantaciones para que el agua sobrante desemboque en el río.