|
|
 |
El
ruído no llega a San Caetano. L.
Souto
La principal ciudad de Galicia
vive convulsionada y sufre los efectos de la huelga del sector del
metal. Ha sido elegida, una vez más, por los trabajadores como teatro
de operaciones para hacerse ver y dejarse oír. Vigo es protagonista
de las protestas callejeras y también de incidentes que jornada
a jornada han ido en aumento a pesar de las llamadas a la tranquilidad.
Las huelgas del metal siempre se han caracterizado por su férrea
constancia y también por su dureza de planteamientos. En esta ocasión
tres mil quinientas empresas y miles de trabajadores de la provincia
de Pontevedra se han echado a la calle para demandar un nuevo convenio.
Están en su legítimo derecho pero, lo que no es de recibo es la
dureza empleada por los piquetes, ni tampoco la postura de fuerza
adoptada por la patronal. Yendo cada uno por su lado no se consigue
más que empeorar las cosas. Se impone una reflexión por ambas partes,
seriedad y sentarse a negociar con la voluntad de hallar la mejor
solución que fortalezca el sector. Si es así, todos: trabajadores,
empresarios, la provincia y Galicia saldrán ganando. En este escenario
sorprende el "laissez faire" de los responsables de Innovación
y de Traballo de la Xunta. Parece, por su mutismo, que la cosa no
va con ellos, o que esquivan sus responsabilidades como quien escapa
de un clavo ardiendo. Quizás el ruído no haya llegado a los despachos
de San Caetano.
05/05/06
|
|
|
|
 |
|