viernes 22/10/21
Mina Corcoesto

El documental "Tesouro de Corcoesto" inicia su exhibición en salas gallegas

El documental "Tesouro de Corcoesto" iniciará el próximo jueves en el Centro Gallego de Artes de la Imagen (CGAI) de A Coruña su periplo de difusión por las salas gallegas para mostrar cómo se debatió el proyecto de una mina a cielo abierto en la comarca coruñesa de Bergantiños. 

El documental "Tesouro de Corcoesto" iniciará el próximo jueves en el Centro Gallego de Artes de la Imagen (CGAI) de A Coruña su periplo de difusión por las salas gallegas para mostrar cómo se debatió el proyecto de una mina a cielo abierto en la comarca coruñesa de Bergantiños. La película, que se estrenó el pasado 7 de febrero, cuenta cómo se recibió esta iniciativa entre los partidarios y detractores de su implantación, tanto por el impulso que supondría al empleo como por su repercusión medioambiental, y que convulsionó a esta comarca e incluso a otros sectores de la Comunidad.

 

Tres ayuntamientos de la zona se posicionaron a favor de la mina -Cabana de Bergantiños, Coristanco y Ponteceso- y cuatro en contra -Carballo, Zas, Laxe y Vimianzo-. Esta polémica llamó la atención de la directora gallega Cora Peña, vinculada al documental Apash, un trabajo de temática similar sobre los impactos de la industria extractiva en la zona jíbara de la Amazonía peruana. Ahora, en su tierra gallega, ha repetido esquema para narrar bajo su óptica "los temores y resistencias ante el asalto del territorio por parte de empresas multinacionales". La producción de esta película, de dos años de trabajo, se basó en el micromecenazgo, con el apoyo de más de 180 colaboradores, entre particulares y colectivos.

 

La organización del documental sostiene que el hecho de que prestara atención "a la voz de la ciudadanía y que obtuviese tan buena respuesta en su campaña de micromecenazgo lo han convertido en un proyecto muy participado, de corte muy social". Cabana de Bergantiños ya estrenó hace poco más de un año otro documental titulado "Rosa de Corcoesto", de Xosé Bocixa y Manuel Vilas, como altavoz de los conflictos generados por el proyecto de construcción de la macromina de oro a cielo abierto.

 

Este proyecto fue planteado por la compañía Mineira de Corcoesto, filial de la canadiense Edgewater Exploration, y supondría una inversión superior a los 110 millones de euros y 271 puestos de trabajo, pero la explotación a cielo abierto exige el uso de cianuro y además provoca que la roca suelte arsénico, dos venenos, sostienen los detractores, que podrían afectar a la vida diaria de la zona. Ello suscitó las críticas de diversos sectores y de asociaciones ecologistas, que denunciaron potenciales riesgos para la salud y el medio ambiente. La Xunta ya comunicó a Mineira-Edgewater su rechazo al proyecto por la falta de solvencia financiera y técnica, pero la empresa decidió, tras conocer esta resolución, ponerse a buscar inversores para cumplir las exigencias y lograr un desembolso de entre 27 y 30 millones de euros de capital en la compañía.

 

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