jueves. 07.07.2022
Juicio

El empleado de banca acusado de sustraer 66.000 euros espera la sentencia

El juicio contra un empleado de banca acusado de sustraer 66.000 euros a un cliente con el que tenía una relación de confianza ha quedado visto para sentencia.

El juicio contra un empleado de banca acusado de sustraer 66.000 euros a un cliente con el que tenía una relación de confianza ha quedado visto para sentencia. La sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña acogió ayer, y volvía a hacerlo hoy, el proceso contra un empleado del Banco Pastor despedido en Ferrol por unos hechos que habrían ocurrido, presuntamente, entre 2002 y 2006, y por los que piden seis años de prisión para él.

 

Esta mañana se ha suspendido la sesión debido a que no quedaba ningún testigo ni perito para declarar, por lo que el caso ha quedado visto para sentencia con la petición de que el acusado abone la cantidad presuntamente sustraída a los herederos del denunciante, Augusto Ramón O.S., que falleció en 2009.

 

Los peritos han certificado que la huella dactilar puesta en varios documentos de reintegro pertenece al acusado y no al denunciante, motivo por el que fue despedido en su momento por la empresa en la que trabajaba. Argimiro P.F. declaró ayer que trabajaba en la entidad bancaria en un puesto de atención al cliente, que conocía al denunciante "desde pequeño" y que tenía buena relación con él, y que por ello le llevó la cuenta de su padre al Banco Pastor y le convirtió "treinta millones que tenía cuando murió en cincuenta", por lo que estaba "muy agradecido".

 

El denunciante tenía una minusvalía que limitaba su movilidad y por eso le pidió, según la versión del acusado, que le llevase dinero a casa o a un bar porque le resultaba muy complicado desplazarse hasta la oficina del banco.

 

"Algunas veces le llevaba yo el dinero directamente, otras le llevaba un sobre, se lo podía dejar o, si estaba, firmaba el reintegro. Si no, lo firmaba yo, ponía yo la huella. Conocía los riesgos, pero tenía mucha confianza en él, nunca pensé que me fuese a denunciar", ha afirmado. Cuando fue despedido pasó a cobrar "una pensión de 1.800 euros brutos, cuando podía haber recibido la máxima" y le hicieron "una auditoría en la que no se encontraron rastros de ese dinero en las cuentas"

 

. "Aún encima que hago un favor a un amigo, así me lo pagan", se ha quejado, y ha añadido que el denunciante tenía un serio problema con el alcohol y "despilfarraba", en especial, "en regalos, sobre todo si conocía a alguna chica".

El empleado de banca acusado de sustraer 66.000 euros espera la sentencia
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