domingo. 14.07.2024

El delegado territorial del pueblo gitano en Galicia, Manuel Gabarri Jiménez, ha asegurado que los acusados de secuestrar presuntamente a indigentes en asentamientos de las afueras de A Coruña habían llegado a un "acuerdo mutuo" a cambio "de comida, medicinas, un sitio donde dormir y atención". Gabarri ha acudido a los juzgados de A Coruña para explicar que no está "de acuerdo con lo que la gente dice", con motivo del pase a disposición judicial esta tarde de al menos dos de los acusados por esclavizar a indigentes.

 

"Primero decir que esta gente no son gitanos, los gitanos no secuestran ni retienen a nadie. También estamos de acuerdo en que los conocemos, que es gente del terreno, que toda la vida nos hemos visto en las fiestas, no es gente hostil y nunca hemos visto nada raro en su manera de trabajar", ha apuntado.

 

En su opinión, todo lo que llevó a las acusaciones de secuestro "era un acuerdo mutuo" que se produjo entre los citados indigentes y los "portugueses", que "es una etnia diferente a los gitanos", ha dicho. "A cambio de comida, medicinas, un sitio donde dormir y atención prestada ellos les ayudan a recoger palés, a traer cartón y picar leña. Nada del otro mundo. No están obligados a trabajar veinticuatro horas sin comer. Estaban bien atendidos", ha agregado. Todos podían ir a donde quisieran, ha aseverado, por lo que dice no creer la versión del secuestro.

 

"Será el juez quien decida en su debido momento, llegarán a un veredicto y será a favor o en contra, yo no puedo hacer nada, pero los conozco y no se dedican a eso ni son hostiles", ha insistido. Está previsto que esta tarde dos de los cuatro detenidos por esclavizar indigentes comparezcan ante el juez por la supuesta comisión de los delitos de detención ilegal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral, lesiones, amenazas con armas, robo con intimidación, estafa continuada y otros contra la integridad moral.

 

Cuatro personas, dos hombres y dos mujeres naturales de España y Portugal y de una misma familia, fueron detenidas, si bien dos de ellos quedaron en libertad en sede policial, por obligar a los indigentes a trabajar durante jornadas maratonianas construyendo edificaciones ilegales, recogiendo leña o ejerciendo la mendicidad. Además de estas prácticas esclavistas, tramitaban las solicitudes de prestaciones sociales a las que tenían derecho las víctimas y se apropiaban de todo el dinero que percibían.

 

Un portavoz gitano afirma que hubo "acuerdo mutuo" entre captores y mendigos