martes 17/5/22

A José Manuel Rodríguez la vida se le puso patas arriba hace seis años, cuando perdió su último trabajo. Este asturiano de 57 años, separado con hijos y exempleado de una auxiliar de la central térmica de As Pontes, conducía un programa nocturno de radio en emisoras locales para 'corazones solitarios' y la crisis lo dejó fuera de juego.

 

Convive con su pareja y ambos se agarran a la ayuda de 450 euros que él recibe cada mes. El pasado martes 13, la Policía Local le entregó la orden de desahucio del Ayuntamiento de Ares que le da, explica a Efe muy compungido, un mes de plazo para dejar la vivienda que el Consistorio le cedió gratuitamente hace dos años para que tuviera un lugar bajo el que cobijarse.

 

"Es una cueva, pero un techo es un techo" dice Rodríguez. Describe la vivienda como una cocina pequeñísima, un baño donde tiene que entrar "de lado" y una sola habitación. "El salón es una cuadra", asegura. Las versiones del afectado y del Gobierno local difieren en los motivos por los que se le ordena abandonar la propiedad que habita desde 2012. Es una casa antigua con un pequeño terreno en la parroquia litoral de Chanteiro, que fue la herencia que una vecina de Ares sin testamento legó a la Xunta al fallecer.

 

El Gobierno local decidió utilizarla como "vivienda social de emergencia de tránsito", asegura el regidor, Julio Iglesias, del PSdeG, para ayudar a los vecinos que más lo necesitasen, pero entiende que Rodríguez no está cumpliendo con su parte en el mantenimiento de una propiedad pública. "Introdujo a terceros -reside con su pareja- sin autorización, puso el teléfono a su nombre para engancharse a Internet y le pedimos como requisito que pagase la luz y no lo hizo nunca", replica el alcalde.

 

José Manuel cuenta que mientras tenía un trabajo para sostenerse, residió en Cabanas (A Coruña), un municipio costero en la desembocadura del río Eume. Poco después de quedarse sin empleo se mudó a un "pequeñito apartamento" de alquiler en Ares por el que pagaba 350 euros al mes. Pronto, fue agotando sus ahorros y se vio obligado a llamar a la puerta del Ayuntamiento en busca de ayuda económica porque dependía exclusivamente de los poco más de 400 euros que el Estado le ingresa cada mes.

 

Alega que los servicios sociales lo citaron tres veces y le dieron dos versiones diferentes de porque lo desahuciaban. Este viernes acudió al pleno del Ayuntamiento para interpelar al regidor, sostiene, y está convencido de que el Gobierno le cederá la casa a "a un matrimonio portugués con hijos".

 

"Yo no me agarro a la casa porque sé que no es mía, pero lo que pido al alcalde es ayuda, de cualquier tipo. Cáritas me retiró la ayuda de la comida sin más explicación", lamenta Rodríguez. Apenas duerme, dice, porque se enfrenta a un futuro muy negro. En la Corporación el primer edil argumenta que la cesión era puntual y que el hombre incumplió las condiciones porque adeuda el recibo de la luz de los últimos dos años pese a tener ingresos para hacer frente al pago. "La ley nos obliga a ayudar a quien lo necesita y hay personas que lo necesitan más", concluye Iglesias.

 

Un vecino de Ares denuncia su desahucio de una vivienda cedida como ayuda
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