martes. 23.04.2024
El cerdo ibérico para cocinar o el jamón serrano y las conservas gallegas de pescado y marisco son las grandes apuestas que España trae este año a Foodex, la mayor feria de alimentación de Asia, que se celebra esta semana en Tokio.

La principal cita de la industria alimentaria tokiota, que abrió sus puertas el pasado martes y por la que se espera que pasen unos 30.000 visitantes hasta su clausura el próximo viernes, acoge en su edición número 48 a más de 2.500 empresas de 60 países, entre ellas, cerca de un centenar españolas.

España es precisamente este año uno de los países expositores más importantes a nivel de extensión en el pabellón de convenciones de Tokyo Big Sight (bahía de Tokio), con productos clásicos apreciados en el mercado japonés como el vino y aceite de oliva, pero también algunas novedades que buscan ahora su hueco en la cesta de la compra japonesa.

"Estamos viendo una mejora en la percepción de los productos españoles, que también viene acompañada de varias campañas de comunicación. Durante la pandemia, España fue uno de los países afectados al principio, pero el sector agroindustrial fue de los más solidarios, y permaneció abierto", explica a EFE María Naranjo Crespo, directora de Industria Alimentaria del ICEX.

Entre las novedades españolas este año destacan las conservas gallegas. Una de ellas, Albo, una compañía fundada en 1869 y conocida por sus conservas de bonito, atún, mejillones, pulpo, entre otros.

"El público japonés es muy distinto al europeo y creemos que lo que más puede funcionar aquí son productos que pueden consumirse tipo tapa, como los mejillones, chipirones y zamburiñas. Atún y caballa pueden no ser lo más adecuados", señala Francisco Mato Agrelo, encargado de Exportaciones de Albo.

Mato es consciente de que el consumidor japonés no está acostumbrado a las conservas, pero cree que "una vez que lo prueba, la gente suele repetir, por lo que la labor es a largo plazo, pero se debe hacer".

"Se sorprenden del sabor de los productos y desconocen que la fecha de consumo sea tan larga en una conserva, que es una de sus grandes ventajas, con duraciones de 4, 5 o 6 años. Abres la lata y está listo para comer y eso al japonés sí que le gusta", añade.

El cerdo español también está encontrando su lugar en el mercado japonés, ya que la industria del país no se ha visto afectada por la peste porcina africana, una enfermedad vírica que afecta a cerdos y jabalíes, y que suele ser mortal para lo que no existe vacuna ni cura y que sí viene afectando a los animales de otros países como Italia.

"El sector porcino no se ha visto afectado por la peste porcina africana a diferencia de los productos alemanes, italianos u holandeses, también ha mejorado nuestra situación relativa, por lo que somos percibidos con productos de calidad, por el bienestar animal, la trazabilidad y el sector ecológico", dice Naranjo.

Para Consuelo Martínez Miraut, directora de la empresa jiennense Martínez Premium, que produce jamón, paletas y centros ibéricos, así como embutidos de lomo, chorizo y salchichón, "el cliente japonés es muy conocedor del producto español".

"Hay una ventaja competitiva ahora por la peste porcina en Europa, que impide a países como Italia importar estos productos y hace que los japoneses busquen sustitutivos", afirma Martínez, quien considera esta una oportunidad "para dar a conocer la calidad de los productos españoles".

Martínez propone a los japoneses un producto más asimilado a su paladar, con menos sal, menos curación y un corte más fino, que no les impide entender, sin embargo, que "el serrano tiene más sabor y aroma, que también saben apreciarlo".

"Les encanta. Si me pongo con el cuchillo, no puedo dejar de cortar", concluye.

Cerdo ibérico y conservas gallegas, apuestas de España para el mercado nipón