miércoles. 22.05.2024
La escasez de agua es un hecho en España que, lejos de frenarse, irá cada vez a más de la mano del cambio climático y pone en riesgo la llegada de proyectos industriales al país, sobre todo aquellos para los que el agua es un recurso básico, según expertos consultados por EFE.

La disponibilidad de agua es un factor que cada vez se tiene más en cuenta a la hora de decidir dónde ubicar una instalación, pues su escasez encarece la inversión o imposibilita los procesos productivos.

"No creo que una empresa que esté ya funcionando vaya a marcharse, aunque sí que hay riesgo de que no se puedan dar los crecimientos de actividad que se generarían sin esa restricción", según el socio de Sostenibilidad Consulting de EY España, Charles Kirby.

En este caso, la solución pasa por mejorar la eficiencia, reducir el consumo y colaborar con la comunidad en la que están asentadas para, entre todos, mejorar el uso de este recurso, según el experto, que ha apuntado que en la estrategia empresarial cada vez pesa más la métrica "consumo de agua por unidad producida".

Por contra, la escasez de agua sí que puede implicar que se pierdan proyectos intensivos en su consumo, como, por ejemplo, plantas de hidrógeno verde (combina agua y electricidad) o gigafactorías de baterías eléctricas.

"Cuando vas a hacer un análisis de ubicación para una inversión que tienes que amortizar en 20-30 años (...) el cambio climático tiene que ser obligatoriamente tenido en cuenta", sobre todo por sus efectos sobre dos factores esenciales para toda actividad: las temperaturas y el agua.

Para avanzar en eficiencia, hay que apostar por una política de precios alineada con un consumo responsable. "El agua es un bien escaso y como tal tiene que tener una política de precios que incentive ese uso responsable por parte de los usuarios finales en cualquiera de los sectores".

No se trata de subir precios, sino de ligarlos a mejoras de eficiencia, tanto de empresas como de consumidores, según Kirby, que ha señalado entre las industrias más intensivas en agua a la química, la agroalimentaria y la de metales.

Actualmente, las zonas con mayor estrés hídrico son Andalucía, Murcia y parte Comunidad Valenciana y de Castilla La Mancha, junto con las islas (Baleares/Canarias).

"A 2040, dependiendo de si es un escenario en el que todo sigue igual o uno optimista (cumplimiento del objetivo de 1,5°), es mas fácil decir lo que no esta en alto riesgo: Galicia, Asturias y parte del País Vasco", ha advertido.

MOVIMIENTO ENTRE REGIONES EN BUSCA DE AGUA

La escasez de agua afecta cada vez más a España y a otros países de la cuenca mediterránea. A medida que avanza el cambio climático, cada vez será más frecuente y, para las industrias, conllevará un aumento de los costes asociados al abastecimiento, según Peter Easton, asesor principal sobre agua de Waterplan.

"Esto también podría provocar la deslocalización de industrias desde las zonas de España sometidas a mayor estrés hídrico a otras en las que los recursos hídricos sean más abundantes", ha añadido el experto de Waterplan, compañía especializada en el análisis de datos climáticos y de agua mediante para mejorar la seguridad hídrica de las organizaciones.

Para el experto, las empresas que piensen en establecerse en España deben estudiar detenidamente dónde hacerlo, pues en algunas partes del país "el riesgo hídrico es especialmente elevado y debe tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre ubicación".

Aunque el cambio climático es un factor importante, en su opinión, la principal causa de la escasez de agua está en una creciente demanda, especialmente por parte de la agricultura, que ha provocado una sobreexplotación de los recursos existentes.

Los efectos de esta sobreexplotación se han visto agravados por la falta de inversión en eficiencia y una mala gestión de los recursos existentes.

A modo de ejemplo, ha citado la producción de frutos rojos de Andalucía (que supone la mitad de la producción de Europa), que si bien ha supuesto un revulsivo económico para la región, ha puesto en jaque la reserva natural del humedal de Doñana. 

La escasez de agua pone en riesgo proyectos industriales en España