domingo 17/10/21

La plantilla de Carsa suspende la huelga pendiente de negociar el ERTE

El comité de empresa de la factoría Carsa Carrocería S.A., perteneciente al grupo Castrosúa y ubicada en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), exige la readmisión de los 15 trabajadores despedidos la pasada semana y su incorporación al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que la dirección quiere aplicar ante la bajada de la producción.

El comité de empresa de la factoría Carsa Carrocería S.A., perteneciente al grupo Castrosúa y ubicada en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), exige la readmisión de los 15 trabajadores despedidos la pasada semana y su incorporación al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que la dirección quiere aplicar ante la bajada de la producción. La compañía inició este martes el período de consultas con la entrega de la documentación y este viernes día 13 darán comienzo las negociaciones, según informa el sindicato CIG.

 

Esta reclamación será puesta encima de la mesa por la representación del plantel, liderado por el sindicato CIG, que entiende que los empleados indefinidos que fueron despedidos tienen que tener los mismos derechos que sus compañeros. En caso de que la empresa no acepte las condiciones de la plantilla, los trabajadores decidirán las acciones a llevar a cabo, sin descartar la reactivación de la huelga indefinida que habían anunciado para esta semana y que por el momento queda en suspenso a la espera de que comiencen las negociaciones.

 

La dirección de Carsa mantuvo una reunión esta mañana con el comité de empresa para iniciar el período de consultas de un ERE temporal por causas organizativas y de producción, proponiendo la suspensión de contratos de todo el plantel a consecuencia del descenso de pedidos por parte tanto de entidades públicas como de compañías privadas. Según las previsiones de Carsa, esta bajada generalizada de la producción se prolongaría durante los años 2021 y 2022, por lo que su intención es que en este período se adapte el plantel a las necesidades reales de fabricación, suspendiendo los contratos cuando las líneas de producción sufran una caída por falta de material o de pedidos.

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