martes 17/5/22

El Juzgado avala el despido disciplinario de un trabajador de PSA Vigo

El Juzgado de lo Social 5 de Vigo ha desestimado el recurso de un trabajador de la fábrica de PSA Vigo contra su despido disciplinario, que considera procedente, y que dio origen, junto al de un compañero, a una huelga de hambre y a varias manifestaciones.

El Juzgado de lo Social 5 de Vigo ha desestimado el recurso de un trabajador de la fábrica de PSA Vigo contra su despido disciplinario, que considera procedente, y que dio origen, junto al de un compañero, a una huelga de hambre y a varias manifestaciones.

 

Francisco Alonso, afiliado de la CIG, fue despedido por una omisión "inexplicable" de una operación "crítica de seguridad" que tenía encomendada: marcar los retenedores de las pastillas de frenos que previamente tenía que revisar, según explicó en el juicio el abogado de PSA. Luego, cuando sus superiores le ordenaron que volviera a cumplir el protocolo que venía siguiendo desde hacía seis meses, se negó, hasta que, pasadas seis horas de ser apercibido de las consecuencias de su actitud, "lo persuadieron" y acabó deponiendo su actitud.

 

La defensa recalcó durante el juicio que antes de proceder al despido, la dirección de PSA Vigo no impuso ninguna amonestación ni sanción, con arreglo al reglamento de régimen interior que venía aplicando desde su aprobación en 1972, con independencia de lo que estipula el código de conducta laboral del convenio del metal. Al respecto, el tribunal considera que la actitud de este operario supuso "un quebranto manifiesto" de la disciplina interna, que ni siquiera varió con las interpelaciones de su responsable de unidad, "manteniendo un pulso con la empresa para imponer por la vía de hecho la forma en que debe realizarse su puesto de trabajo".

 

Una actitud, abunda la sentencia, con la que causó "un perjuicio notorio" a PSA Vigo, que tuvo que desplazar capital humano para suplir tal deficiencia en la prestación del servicio y asegurarse de las condiciones de seguridad de los vehículos que iban a ser comercializados con destino al consumidor final. Hubo que revisar el sistema de frenado de más de 3.200 coches que ya estaban preparados para su distribución.

 

El abogado del demandante contrapuso durante la vista oral que su cliente tomó "un atajo" para poder hacer todas las labores de control encomendadas por razones de "sobrecarga", pues las tenía que realizar en cuestión de "centésimas". Sobre este particular, el tribunal indica en su sentencia, recurrible ante el TSXG, que "las primeras noticias o quejas" sobre la distribución de tiempos en el área donde trabajaba Francisco Alonso se formalizaron con posterioridad a los hechos, y que hasta que fue despedido siguió desarrollando sus tareas "sin mayores problemas".

 

El Juzgado avala el despido disciplinario de un trabajador de PSA Vigo
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