domingo. 14.08.2022

La difícil convivencia entre lobo y ganadería:"Él es un depredador y yo otro"

Xuan Valladares se considera "tan fauna” del monte asturiano como las vacas que pastan allí arriba o como los lobos que amenazan su ganado y que, juzga, debería poder abatir sin consecuencias legales: una opinión que difiere de la de otros ganaderos y, por supuesto, la de los ecologistas.

lobo

Xuan Valladares se considera "tan fauna” del monte asturiano como las vacas que pastan allí arriba o como los lobos que amenazan su ganado y que, juzga, debería poder abatir sin consecuencias legales: una opinión que difiere de la de otros ganaderos y, por supuesto, la de los ecologistas.

Los 25 años dedicados a la ganadería extensiva -y las tres horas de subida y tres de bajada para llegar a los montes comunales donde pastan sus vacas casinas- confieren a Valladares más conocimiento acerca de la problemática del lobo que su título de doctor en ecología, sostiene.

Este ganadero proviene de la sierra del Cuera (Asturias), donde la conflictividad con los cánidos salvajes es alta porque “se trata de una zona ganadera y con muy pocas alternativas tróficas, por lo que los lobos solo comen ganado o ganado”, recalca.

Como portavoz de Asturias Ganadera, Valladares no duda en criticar la estrategia que la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobó la semana pasada para favorecer la conservación del lobo ibérico en España y mejorar su convivencia con la ganadería, un documento que rechaza porque, para empezar, "parte del axioma de que el lobo está en el Lespre".

La inclusión el año pasado del lobo ibérico en el Lespre (el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) extendió su protección a la totalidad del territorio estatal, más allá del sur del Duero, donde ya estaba protegido.

Esto ha puesto en pie de guerra sobre todo a ganaderos de Galicia, Asturias, Cantabria y algunas provincias de Castilla y León, que exigen “controles inmediatos" de las poblaciones.

Así, en las fachadas de ayuntamientos como el del municipio asturiano de Llanes cuelgan carteles que rezan "Lobo fuera del Lespre", frase que Valladares repite, antes de subrayar que él se considera conservacionista, pero lo que los ecologistas “urbanitas” no entienden que los que viven en el campo son también "fauna”.

"El lobo es un depredador y yo otro", arguye para defender que, si entra el cánido en competencia por el ganado, está legitimado para abatirlo, y además cree que hay que hacerlo de inmediato para que sea efectivo, y no como se hace en los controles actuales, las cacerías que organiza la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias.

Por otro lado, no cree que el pago de daños planteado en la estrategia pueda compensar la pérdida que le suponen los ataques al ganado, que en muchos casos “es muy difícil contabilizar”, e incide en que deberían ser pagos “justos e inmediatos”.

“Aquí apenas se paga”, alega Valladares, “solo entre el 20 y el 25 % de los daños con derecho a cobro son reconocidos en el ámbito de Asturias Ganadera”.

PASTANDO CON LOBOS

Pero también hay sentires en el sector ganadero que abogan por la protección del lobo y que tratan de convencer a sus compañeros de que una mayor regulación beneficia su actividad.

Es el caso de Alberto Fernández, que pastorea a 850 ovejas en una comarca zamorana especialmente poblada por lobos: Sanabria.

Su empresa, ‘Pastando con lobos’, se ha ganado un nombre a base de la convivencia que tiene con estos animales, algo que ha logrado, en buena medida, gracias a los diecisiete mastines y cinco border collies que custodian su rebaño.

Emplear a estos perros evita los ataques, aunque le supone un gasto importante, “de unos dieciocho euros diarios en piensos” para alimentarlos, calcula.

Opina que la administración pública debería apoyar a los ganaderos no solo con fondos para compensar los daños que los lobos ocasionen sino también con subvenciones para el cuidado de mastines y para otras medidas de prevención.

El ganadero zamorano mantiene que la protección del lobo en todo el territorio estatal beneficia, en primer lugar, a los ganaderos, puesto que “antes, al norte del Duero había que tener seguro y, si había daños al ganado, se pagaba mal, tarde o nunca”, mientras que al sur del Duero -donde sí estaba protegida la especie y no era cinegética- se compensaban los daños.

En diez años como pastor, únicamente ha sufrido un ataque, cuando “por circunstancias concretas -los mastines no se dividieron con las ovejas porque había dos perras en celo- un lobo mató a diez”, recuerda. Como no tenía seguro, no recibió ninguna compensación por ello.

Insiste, no obstante, en que además de pagos justos por daños se ayude en la prevención, “que es carísima”, y no ve mal que, en casos en los que un ejemplar concreto de lobo sea particularmente problemático, se pueda abatir, tal y como se reconoce en la estrategia.

Difiere así de Ecologistas en Acción, organización que critica ese punto concreto porque “la extracción en la naturaleza de un lobo puede desestructurar la manada y aumentar los daños para los ganaderos”, advierte Theo Oberhuber, portavoz de esta ong, para quien abatir lobos -aun en esos casos especiales- es “innecesario” cuando se pueden tomar otras medidas como usar mastines, por ejemplo.

Por lo demás, Oberhuber señala que la estrategia representa “un avance” para la conservación de la especie en España, que “debía haber estado protegida desde hace mucho tiempo”, y valora que el texto establezca “con claridad” el objetivo de mejorar el estado y de aumentar su distribución tanto al sur como al este.

La difícil convivencia entre lobo y ganadería:"Él es un depredador y yo otro"
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