domingo. 19.05.2024

Los inversores están siendo testigos de un cambio de paradigma que está abriendo más posibilidades que nunca para invertir. Los mercados de todo el mundo están viviendo un enorme "boom" causado por la irrupción de la Inteligencia Artificial y de empresas que buscan mil y un formas de aprovechar esta tecnología, despertando el interés de accionistas ávidos de ser los primeros en entrar en los nuevos fenómenos tecnológicos.

Es una nueva era que está dando pie con mucha más fuerza a los robots humanoides. Sí, los autómatas son cada vez más reales y capaces, con unas habilidades físicas y cognitivas que se van asemejando más a las de las personas. Su potencial es enorme, y está haciendo que muchos interesados por las acciones de Inteligencia Artficial estén especialmente atentos a las compañías tras los nuevos robots, ya que sus propuestas pueden revolucionar sectores tan dispares como la medicina o la hostelería, con lo que eso supone a nivel de demanda.

Un mercado en auge con un potencial imposible de medir

Según la Federación Internacional de Robótica, la instalación anual de robots industriales crecerá en torno al 30% hasta 2026, alcanzando las 718.000 unidades en empresas de todo el mundo. Parece una cuantía pequeña, pero esta cifra de crecimiento deja claro el potencial que tiene este mercado, y la principal razón por la que está atrayendo a inversores de todas partes del mundo, incluso los más ajenos a las tecnologías más vanguardistas.

Ya hay quienes están poniéndose en marcha para buscar la forma de rentabilizar esta expansión. De hecho, ya se están diseñando fondos que aglutinan a algunas de las empresas clave para la robótica y la inteligencia artificial. Tal es el caso de Themes ETF, que recientemente inauguraba el Themes Robotics and Automation ETF (BOTT). Este fondo se ha diseñado para invertir en un grupo de empresas que operan en varias áreas clave: la automatización de fábricas, la creación de chips semiconductores y el desarrollo de piezas de maquinaria industrial. Nombres como Toyota, Intel o Konecranes figuran en este conglomerado.

Ahora bien, aunque actualmente parezca que todos los pastos son verdes, los inversores deben actuar con cabeza si no quieren caer en riesgos innecesarios. La inesperada velocidad con la que han crecido muchas empresas en el último año, y la imparable aparición de nuevas compañías dentro del mundo de la IA y la robótica, ha elevado el miedo a una burbuja que estalle y provoque grandes caídas. Por eso, los grandes expertos recomiendan siempre optar por empresas cuya rentabilidad haya sido probada en los últimos años y que, además, tengan una mayor capitalización bursátil.

Son indicadores que muestran salud y estabilidad a nivel financiero, y que no se cumplen en todas esas empresas emergentes que están dando tanto que hablar en los últimos meses. Algo que deja patente que, a pesar de los cantos de sirena de las nuevas tecnologías, dejarse llevar a ciegas no es la opción más recomendable.

Más allá de las 10 principales: buscando en otros horizontes

El ETF BOTT está compuesto por 10 participaciones principales: Lincoln Electric Holdings, Toyota Industries, Esab Corp, Nordson Corp, Fortive Corp, Intel Corp, Konecranes Oyj, Microchip Technology, Silicon Motion Technology y Semtech Corp. Son empresas contundentes con un enorme potencial, pero que suponen más un punto de partida que un valor único al que aferrarse.

El mundo de la robótica está en plena expansión, y solo hay que ver a Atlas para darse cuenta de que la innovación es lo único constante en él, incluso cuando hablamos de referentes como Boston Dynamics. Hay infinidad de empresas, tanto grandes como pequeñas, que están desarrollando tecnologías con las que acabarán cambiando las reglas del juego por enésima vez. Son oportunidades que hay que saber detectar, lo que invita a realizar un análisis en profundidad del sector que, con las tendencias actuales en cuenta, ayude a determinar las propuestas emergentes que tienen más posibilidades de asentarse. Algo ideal para aplicar uno de los conceptos más esenciales en el mundo de la inversión: la diversificación de carteras.

Por supuesto, esto también implica ciertos desafíos. En un sector que está en pleno crecimiento, es irremediable toparse con cierta volatilidad, ya que las nuevas tecnologías son muy atractivas, pero pueden desinflarse rápidamente. Asimismo, hay una competencia muy elevada que hace que el valor de las principales empresas no deje de fluctuar y cambios regulatorios que pueden afectar seriamente a todas ellas.

La irrupción de la robótica humanoide ha marcado un antes y un después en la sociedad y, también, en el mundo bursátil. Su nacimiento y evolución plantean una oportunidad única para los inversores más atrevidos, pero exige una gestión de riesgos que no todos son capaces de asumir de la misma manera, sobre todo por el ritmo tan frenético que tienen estas tecnologías. Sea como fuere, el futuro es, cuando menos, prometedor.

Los robots humanoides se cuelan en la bolsa: una oportunidad de oro para inversores