lunes. 04.07.2022
Obra Social

El presidente de Afundación combatirá su politización

El presidente de Afundación, la antigua Fundación Novacaixagalicia, Miguel Ángel Escotet, se ha marcado hoy, entre otros retos, que la entidad heredera de la obra social de las antiguas cajas de ahorro gallegas no sea concebida con "un talante político".

El presidente de Afundación, la antigua Fundación Novacaixagalicia, Miguel Ángel Escotet, se ha marcado hoy, entre otros retos, que la entidad heredera de la obra social de las antiguas cajas de ahorro gallegas no sea concebida con "un talante político".

 

En un acto con periodistas en Vigo, tras hacer lo propio por la mañana en A Coruña, Escotet se ha declarado "preocupado" por que la entidad "siga sin estar contaminada" y por que "no entren virus". Ha abogado por la "profesionalización" de la institución y para ello ha asumido que es necesario "cambiar actitudes", empezando por la propia casa, para "predicar con el ejemplo". Eso sí, se ha declarado contento por la impresión que le causó la reunión fundacional del patronato, en la que hay representantes de diputaciones, ayuntamientos, Xunta y Parlamento, cuyo perfil es "interesante" y "no político". Escotet, que se ha declarado "poco amigo de las inauguraciones y más de los resultados", ha defendido un modelo de fundación "autosostenible, profesional y técnico".

 

El grupo Banesco, propiedad de Juan Carlos Escotet, apuesta por la responsabilidad social corporativa, un área que dirige su primo Miguel Ángel, que también preside Afundación, una entidad que prepara su plan estratégico para los próximos cinco años, que presentará en diciembre. Este profesor universitario de psicología ha ocupado durante toda su carrera cargos de especial relevancia y ahora busca que la entidad que preside "crezca y sea autosostenible", además de que se convierta en "profesional y técnica", sin "contenido político".

 

Escotet pretende potenciar Afundación "a través del hilo de la innovación" con algunas "metas utópicas para poder asentarse después en la realidad". A lo largo de su carrera ha aprendido a que lo importante "no es competir, sino convivir, cooperar y compartir" y por eso la entidad "es una fundación para los gallegos" en la que "Galicia debe ser el norte para los que están aquí y los que están fuera". "Más que localizar me gustaría internacionalizar, dar un salto al mundo y llevar a Galicia al mundo", ha afirmado, y ha expresado sus ganas de que exista "impacto social y cultural".

 

Ha reconocido que quizá haya "demasiados contenedores" con los 37 centros que tiene Afundación, "todos deficitarios", por lo que "está en el horizonte cercano hacer sostenible la fundación". Para eso "lo ideal es que haya más dinero líquido y menos patrimonio" en una institución que tiene "financiación de Abanca, lo que generan los programas y lo que da algún alma caritativa". Los resultados hasta ahora no son muy buenos, con 13,5 millones de euros de déficit en 2013 que este año rondarán los once o doce con un remanente de 73 millones en fondos líquidos, cantidades que hacen más necesario el plan estratégico. Distingue entre dos tipos de fundación, las que "se dedican a dar y las que tienen su base enraizada en lo que hacen", que "se financian a sí mismas", por lo que escoge el segundo modelo. "Tenemos que concentrarnos en nuestro programa y reducir en lo que hacen otros, aunque en algunos casos podría haber cooperación. No estamos dispuestos a convertirnos en una entidad mal llamada de beneficencia", ha agregado. En su mente está que Afundación "sea una locomotora que lleve a los vagones" de una manera "poco fragmentada" y que "abarque a toda Galicia". El presidente quiere evitar "dar contenidos por dar" y ahí entra de nuevo la necesidad de hacerlos "dentro de un plan" que consiga un nuevo paso adelante en la entidad.

 

El presidente de Afundación combatirá su politización
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