sábado. 03.12.2022
Óbito

Fallece el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez

redacción .- El ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, de 81 años, ha fallecido en la clínica Cemtro de Madrid, donde permanecía ingresado desde el pasado lunes a causa de una infección respiratoria que derivó en neumonía.

  redacción .- El ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, de 81 años, ha fallecido en la clínica Cemtro de Madrid, donde permanecía ingresado desde el pasado lunes a causa de una infección respiratoria que derivó en neumonía.

Debido al delicado estado de salud que padecía desde hace años como consecuencia del Alzheimer, el histórico político de la Transición no pudo superar el agravamiento de la infección.

El portavoz de la familia Suárez, Fermín Urbiola, ha anunciado a a las 15.15 horas de este domingo a los medios de comunicación en el exterior de la clínica Cemtro el fallecimiento del ex presidente."Por expreso deseo de la familia, vengo a comunicaros que Adolfo Suárez ha muerto. muchas gracias por todo vuestro cariño", ha señalado Urbiola a los medios de comunicación. 

 

 

 

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as su muerte han llegado en cadena los reconocimientos a quien pasará a la historia como uno de los arquitectos de la transición.  Dos días después de que su hijo Adolfo Suárez Illana anticipara un "desenlace inminente" que podía llegar en 48 horas, los médicos de la clínica Cemtro anunciaban poco después de las tres de la tarde de este domingo su fallecimiento a consecuencia de la evolución natural del Alzheimer que padecía.  Suárez ha pasado estos últimos dos días "muy sereno y cómodo" junto a su familia en la clínica, en la que permanecerá abierto hasta las once de esta noche un velatorio íntimo para familiares y amigos, antes de que el féretro sea trasladado mañana al Congreso de los Diputados, donde a las diez de la mañana quedará instalada la capilla ardiente. Por allí desfilarán, además de los Reyes -que llegarán a las diez y media-, las más altas autoridades del Estado y dirigentes políticos para dar su último adiós al que hoy todos han definido como un hombre de Estado, ejemplo de consenso y de concordia.  Don Juan Carlos, que designó presidente a Suárez en 1976, ha sido el primero que, tras conocer su fallecimiento, ha difundido un mensaje en la página web de la Casa del Rey, en el que ha animado a seguir el ejemplo de consenso que dio el exjefe del Ejecutivo para lograr "la mejor articulación de la diversidad de España". "Adolfo Suárez fue un hombre de Estado, un hombre que puso por delante de los intereses personales y de partido el interés del conjunto de la nación española", reflexiona don Juan Carlos. Ha sido un mensaje grabado en su despacho de La Zarzuela, donde el Rey con corbata negra en señal de duelo y ante la célebre foto en la que pasea junto a Suárez por el jardín de su residencia, ha subrayado la lealtad del expresidente a la Corona y "a todo lo que ella representa: la defensa de la democracia, del Estado de Derecho, de la unidad y la diversidad de España". No mucho después, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido en el Palacio de la Moncloa para anunciar que el Ejecutivo ha decretado tres días de luto oficial y para lamentar el fallecimiento de Suárez, elogiar su "grandeza histórica" y su condición de "hombre de concordia".  Rajoy, que se ha trasladado después a la clínica Cemtro para dar el pésame a la familia, recibirá mañana en la Cámara Baja, junto a los presidentes del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García Escudero, los restos mortales del expresidente del Gobierno. "Supo unir a quienes desde posiciones políticas distintas compartían con él un compromiso por la libertad y la firme voluntad de construir una España en la que cupiéramos todos", ha dicho de Suárez el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha mostrado el convencimiento de que "hoy se consolida el lugar esencial que ocupará para siempre en la historia de España".  Rubalcaba también ha visitado a la familia de Suárez en la clínica Cemtro, al igual que lo han hecho los también expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar. Éste último junto a su esposa, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que ha anunciado que propondrá al próximo pleno del Ayuntamiento nombrar a Adolfo Suárez hijo adoptivo de la ciudad a titulo póstumo. A los mensajes de respeto se ha unido también el vicesecretario general del PP, Esteban González Pons, quien ha destacado la lucha de Suárez por la reconciliación nacional, la defensa de la democracia y la unidad de España. También el coordinador federal de IU, Cayo Lara, ha resaltado la "talla política" de Suárez y su papel "más que destacado" para contribuir al "anhelo de democracia expresado por el pueblo"; mientras que la líder de UPyD, Rosa Díez, destacaba que ni la vida ni la política fueron justas con Suárez, pero él estuvo "muy por encima del tiempo que le tocó vivir".  A los reconocimientos políticos se han unido además los que han llegado desde la jerarquía católica o del deporte, ya que también los partidos de fútbol disputados hoy se ha guardado un minuto de silencio y los jugadores llevaban brazaletes negros de luto. Adolfo Suárez será enterrado el próximo martes en el claustro de la catedral de Ávila, y el funeral de Estado, que presidirán los Reyes, tendrá lugar la próxima semana en la catedral de la Almudena.  Político español nacido en Cebreros (Ávila) en 1932. Adolfo Suárez González estudió derecho en las universidades de Salamanca y Madrid. Funcionario de la Secretaría General del Movimiento, fue nombrado gobernador civil de Segovia en 1968, ocupó la Dirección General de Radiodifusión y Televisión de 1969 a 1973 y fue presidente de la Empresa Nacional de Turismo de 1973 a 1975. Al aprobarse la ley franquista de asociaciones políticas, promovió la asociación política Unión Democrática del Pueblo Español (UDPE), de la que fue presidente. Hasta esa época no se había caracterizado por una posición aperturista y tampoco se destacó en este sentido durante su primera etapa gubernamental.  En el primer gobierno de la Monarquía, todavía presidido por C. Arias Navarro, fue nombrado ministro secretario general del Movimiento y, tras la dimisión de Arias, su nombre fue incluido por T. Fernández Miranda en la terna ofrecida al rey Juan Carlos I para la elección de jefe del nuevo gobierno. Inició con firmeza la transformación del régimen franquista en una democracia parlamentaria, a pesar de la resistencia de los sectores de los núcleos franquistas más recalcitrantes y de la suspicacia inicial de la oposición democrática.  El 4 de agosto de 1976, el gobierno de Suárez publicó el decreto que hizo efectiva en España una amnistía para los delitos de motivación política, perseguidos por el régimen anterior. En septiembre del mismo año se produjo el nombramiento del teniente general A. Gutiérrez Mellado como vicepresidente del Gobierno, lo que favoreció la neutralidad de las fuerzas armadas a los planes de reforma política. La votación en las Cortes franquistas de la Ley de Reforma Política, que suponía la autodisolución del Movimiento, supuso un gran éxito para Suárez, al igual que la imprescindible legalización del Partido Comunista de España (abril de 1977), decisión que removió los sectores más conservadores del franquismo. Fundó la Unión de Centro Democrático (UCD), mediante la coalición de diversos grupos democristianos y socialdemócratas, y con esta formación obtuvo la victoria en las primeras elecciones generales de la democracia, en 1977. Dirigió la transición mediante una política de consenso con los partidos de la oposición que se plasmó en los llamados pactos de la Moncloa (octubre de 1977).  Un año más tarde logró que las Cortes votaran una nueva Constitución en virtud de la cual España se convertía en una monarquía parlamentaria. Durante algunos meses mostró un perfil excepcionalmente liberal, pese a su procedencia, y procuró sumar a todos los sectores en la tarea de construir un régimen democrático para los españoles. Después de las elecciones de 1979 y tras la nueva victoria de la UCD, el Rey volvió a nombrarlo jefe del Gobierno.  No obstante, el intenso desgaste político de este periodo, las tensiones golpistas de algunos mandos militares y de los sectores del franquismo residual (concretadas en el fracasado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981) y, especialmente, la falta de cohesión en el seno de la UCD, contribuyeron a debilitar su posición.  En 1980 tuvo que hacer frente a una moción de censura presentada por el PSOE y ese mismo año ganó por escaso margen de votos la moción de confianza que presentó al Congreso de los Diputados. Debilitada su posición y la de su partido en las Cortes, el 29 de enero de 1981 presentó su dimisión como jefe del Gobierno y como presidente de la UCD, cargos en los que fue sustituido por Leopoldo Calvo-Sotelo. En el mes de febrero de ese mismo año el Rey le concedió el título de duque de Suárez.  Creó una nueva formación política, denominada Centro Democrático y Social (CDS), por la que fue elegido diputado por Madrid en las elecciones de 1982, 1986 y 1989. En mayo de 1991, tras el fracaso en las elecciones municipales y autonómicas, presentó su dimisión como presidente del CDS y abandonó la política activa para dedicarse profesionalmente a la abogacía. En 1996 fue nombrado presidente del consejo directivo del Consejo Español de Apoyo a los Refugiados (CEAR) y de la Fundación de dicha organización. Ese mismo año recibió el premio Príncipe de Asturias a la Concordia y, en 2001, fue designado presidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.       

 

 

 

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