jueves. 08.12.2022

El Hematocrítico: "La gente no quiere escuchar cómo debe criar a sus hijos"

El gallego Miguel López, más conocido en redes como el Hematocrítico, acaba de publicar su primer libro para adultos, "¡Escúchalos! Por una crianza con empatía", en el que como padre y educador comparte su propia visión sobre la educación. "La gente no quiere escuchar cómo debe criar a sus hijos", pero necesita "que le digan la verdad".

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El gallego Miguel López, más conocido en redes como el Hematocrítico, acaba de publicar su primer libro para adultos, "¡Escúchalos! Por una crianza con empatía", en el que como padre y educador comparte su propia visión sobre la educación. "La gente no quiere escuchar cómo debe criar a sus hijos", pero necesita "que le digan la verdad".

Una verdad que, según explica el autor en una entrevista con Efe, no es otra que encontrar la manera de criar y educar "que mejor encaje contigo", la que sea "apropiada para ti".

El escritor, galardonado por algunas de sus obras de literatura infantil, señala que hoy en día existe una tendencia a escribir sobre crianza y educación "desde un púlpito" y alude a aquellas personas que a través de las redes sociales, dan lecciones "continuamente" sobre la manera correcta de hacerlo.

Con el habitual tono de humor que acostumbra a utilizar en su cuenta de Twitter, donde acumula más de 154.000 seguidores, el Hematocrítico se lanza a escribir, en este ensayo, sobre actividades extraescolares, deberes, plurilingüismo, etiquetas, miedo al aburrimiento y otros tantos temas que invitan al lector a reflexionar sobre el rol que se otorga hoy a los niños en el tejido familiar y el propio papel que desempeñan los adultos respecto a estos.

ESCUCHAR AL NIÑO INTERIOR

El título del libro, "Escúchalos", hace referencia a prestar atención a los niños y a las niñas para ponerse en su lugar y entender su punto de vista. Es más, el propio autor en el texto declara que el libro "es una llamada a la empatía", un manifiesto "a favor de una crianza sensible, paciente y tranquila".

Sin embargo, revela que, de forma adicional, con este título también invita a los adultos a escuchar al niño o a la niña "que éramos nosotros", despertando recuerdos que "nos permitan empatizar con nuestros hijos".

Es por ello por lo que el escritor finaliza cada uno de los capítulos que componen el libro con una serie de preguntas, para contestar individualmente o en familia, dirigidas a reflexionar e intentar responder al "por qué" de algunos comportamientos que tienen los adultos con sus hijos.

Estas cuestiones, explica, incitan a desvelar si continuamos con aquellos patrones de educación simplemente porque fue "lo que nos hicieron a nosotros".

EN DEFENSA DE "LOS PEQUES"

Lo dice el Hematocrítico a lo largo del texto y se reitera en la contraportada. El libro es un manifiesto "en defensa de los peques". Y es que en su opinión, los niños deben ser defendidos de todos los ataques "que sufren" contra lo que debería ser una "infancia sosegada y tranquila".

Ataques que se manifiestan en la saturación de actividades extraescolares y en la continua planificación de los fines de semana con eventos de todo tipo que impiden al niño contar con un aprendizaje real, descubrir qué es lo que quiere por sí mismo.

La sociedad ha pasado en las últimas décadas de considerar a lo niños "algo por encima de los gatos", a que sean el epicentro de todos los planes que se organizan, bromea el Hematocrítico en su libro.

Para el escritor, que confiesa caer también en este afán por la "hiperagendización" con sus propias hijas, en la actualidad se piensa en los niños como futuros adultos, toda actividad "tiene que ser útil". Cualquier momento en el que están ociosos "parece" que es un fracaso para los padres, recalca.

Los niños "deben encontrarse" y para eso "necesitan" ver varios caminos y ver qué les interesa más. "Si de pequeños hubiéramos tenido solo actividades dirigidas, estoy convencido que ahora no sería como soy", insiste.

El maestro de educación infantil y primaria aboga por enseñar al niño o a la niña a administrar su tiempo de ocio con la finalidad de que desarrolle sus gustos. "Necesita tiempo libre para saber lo que le gusta" y sobre todo necesita "aprender a aburrirse".

LOS DEBERES EN VERANO

Sobre el debate acerca de si son acertados los deberes en verano, el Hematocrítico lo tiene claro. "Me parece que está muy mal", pues los niños pasan ya "suficiente" tiempo en el colegio como para llevarse a casa más trabajo.

El escritor, que recuerda que en su momento desarrolló un cuaderno sobre las vacaciones consistente simplemente en un diario en el que los niños debían plasmar sus vivencias durante la época estival, insiste que en verano "es importante separar los contenidos escolares del ocio".

En este sentido, defiende la idea de que el hecho de no tener deberes no significa que los niños sean improductivos. "Da la sensación de que todo debe hacerse para algo más importante, para un futuro brillante", reflexiona.

El Hematocrítico: "La gente no quiere escuchar cómo debe criar a sus hijos"
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