sábado 17/4/21

El rural ofrece una vida sostenible, en calma y con "autopistas de información"

El rural ofrece en estos tiempos de pandemia y para los que están por llegar una nueva forma de vida, más calmada y sostenible, conectada con la vorágine de las grandes ciudades y de los trabajos del siglo XXI mediante las autopistas de la información más que por las de asfalto.

 

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El rural ofrece en estos tiempos de pandemia y para los que están por llegar una nueva forma de vida, más calmada y sostenible, conectada con la vorágine de las grandes ciudades y de los trabajos del siglo XXI mediante las autopistas de la información más que por las de asfalto.

"Pedimos fibra óptica en el rural, esas son las autovías que necesitamos, no nos importa tardar media hora más en llegar a un sitio si del que partes tienes todos los servicios, el resto lo da la naturaleza", asegura en una conversación con Efe el presidente del Foro Mirando por la Tierra, Pepe Formoso, que se celebra hoy en Fisterra.

El debate abordará el reto de los ayuntamientos en la nueva realidad pospandémica con la aspiración de trascender la Costa da Morte coruñesa y abarcar una dimensión nacional para "que la gente sepa que hay iniciativas que promueven una manera de vivir diferente, "slow" y muy cuidadosa con el planeta".

Y el punto de mira es la naturaleza, es el eje vertebrador de esta manera de vivir que defiende "escuchar su mensaje". "Cuando hay heladas tan salvajes, crecidas de ríos, inundaciones, incendios, el planeta nos habla y no hacemos nada al respecto", avisa Formoso.

"Solo salvando el planeta nos vamos a salvar nosotros y la pandemia incide en todo esto, por eso lo rural está cobrando cada vez más peso", avisa el también periodista.

Antes el rural demandaba autopistas de asfalto para atraer a la gente pero a día de hoy lo que pide es fibra óptica, porque "estar conectados nos permite hacer el mismo trabajo en Madrid que en el faro de Fisterra". Además "descongestionaría un poco las ciudades".

Pepe Formoso aboga también por cuidar de los mayores como hace la cultura oriental y "no arrinconarlos, los estamos dando por amortizados y no nos está pesando", avisa.

Se trata, en definitiva, de observar. Para ello, los ayuntamientos del rural están en disposición de "dar lecciones" y "no pecar de excesiva humildad, sino de trabajar en el autoconsumo que permite vivir sin contaminar".

Hay que facilitar "volver al rural", los presupuestos tienen pendiente esta tarea, sostiene, así como favorecer las herramientas que se necesitan para promover esta idea por la que, insiste, "si trabajas en A Coruña y quieres vivir en Baldaio, que sepas que lo puedes hacer aunque tengas que ir tres días a la oficina".

En el rural se puede cosechar, llevar a los niños al colegio y que coman en casa porque estás a cinco minutos, añade Formoso, que advierte también de lo perjudicial de los molinos de viento para el ecosistema. "En Alemania ya hay gente que pelea contra ellos", dice.

"Naturaleza sí, sostenibilidad sí, pero a qué precio", se pregunta Formoso, que cree que hay poca "formación e información" sobre este tipo de instalaciones y su repercusión en el entorno.

El Foro Mirando por la Tierra analizará este miércoles los caminos a escoger por los gobiernos municipales desde el punto de vista institucional, demográfico, urbanístico, energético o cultural.

Este foro está organizado por el hotel Bela Fisterra, con la colaboración de Ambar Training Solutions, Galicia Calidade, Iberia, Volvo, El Español y los ayuntamientos de Cee y Fisterra. 

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