miércoles 25/5/22
Carnaval

El secreto para confeccionar los trajes de Os Xenerais do Ulla sale a la luz

Os Xenerais do Ulla, como figura, conforman la espectacularidad de esta expresión del carnaval gallego y un sastre jubilado, Luis Montáns, sabedor de todos los secretos que entraña la confección del traje, intentará que doce alumnos lo tengan listo en 45 horas que empiezan a contar desde hoy. 

Os Xenerais do Ulla, como figura, conforman la espectacularidad de esta expresión del carnaval gallego y un sastre jubilado, Luis Montáns, sabedor de todos los secretos que entraña la confección del traje, intentará que doce alumnos lo tengan listo en 45 horas que empiezan a contar desde hoy. A un mes escaso para que dé comienzo la época del Entroido, en Galicia, una tierra con diferentes tradiciones en cada esquina, se ultiman los detalles para que todo esté a punto.

 

Este es el caso de los 'encuentros de generales', el buque insignia del Entroido do Ulla, uno de los carnavales más célebres y arraigados de Galicia, después de los de Laza, Verín y Xinzo de Limia, el triángulo mágico de la provincia de Orense. Las escaramuzas parecen tener su origen en la Guerra de la Independencia contra los franceses o en el Carlismo. Se trata, pues, de una tradición de gran arraigo cultural que retrata las luchas por la defensa de cada pueblo a través de disputas verbales entre dos ejércitos, uno invasor y otro defensor, compuestos por un abanderado, un centinela, un correo y tres generales cada uno, todos a caballo y con uniformes que recuerdan a los trajes militares de la época napoleónica o post-napoleónica.

 

Todos estos personajes recorren, durante todo un día, las parroquias de A Estrada (Pontevedra), acompañados de un "ejército" de abanderados, comparsas, coros y parrandas, que hacen burla y sátira de los asuntos locales, de política o de corazón, sucedidos durante el último año. Los generales portan llamativas y atractivas vestimentas que, detrás, esconden horas y horas de trabajo y confección. Luis Montáns lleva más de 40 años entre aguja, hilo y dedal para darles forma, y prueba de ello son sus más de cien trajes, uno de los avales que le ha hecho ser el encargado de impartir un curso de 45 horas, dos cada día de lunes a viernes, en el que doce elegidos "divinos" aprenderán las técnicas para confeccionar esta indumentaria, compuesta por seis piezas.

 

El sastre por antonomasia de esta festividad cuenta, en una conversación con Efe, antes de que dé comienzo la segunda edición de este taller único, que esta tarea es ardua y laboriosa, por lo que, además de tener alguna que otra noción básica de costura, recomienda un único ingrediente: "Paciencia, saber coser y tener paciencia". Montáns no muestra ni un atisbo de duda a la hora de afirmar que el sombrero es la parte más compleja de todo el atuendo, ya que desde la base, hecha "con paja de centeno", hasta alcanzar el espectacular resultado final, pasan días de trabajo, en los que se coloca, una a una, cada pluma, cordón, alambre, hilo, fleco, lentejuela y abalorio. "Normalmente un sombrero tiene 5.000 piezas como mínimo", enfatiza este hombre jubilado desde hace dos años y medio, quien aún hoy en día recuerda el primer traje elaborado por él. Fue un uniforme de correo allá por el año 1973, y en la actualidad se conserva casi intacto:

 

"Está muy bien. Los flecos están muy bien, perdieron un poco de brillo, pero claro, el tiempo no perdona". Todo se paga y, un trabajo hecho a mano, con cuidado y con cariño, no iba a ser menos. Los precios van desde los 1.500 euros hasta cantidades casi incontables, un capricho asequible para pocos bolsillos, pero que los amantes confesos no dudan en realizar. "A la gente que le gusta el carnaval le gusta hacerlo, y gasta lo que sea.

 

Ahí no se mira el dinero", proclama Montáns, quien, además, reconoce que "los extras, al igual que en los coches", son los que encarecen esas cifras. Y aunque la innovación también llegó a estos trajes, variando su color, Montáns afirma que "no quedan igual de bonitos", pero los que realizan los encargos tienen la última palabra, por lo que hasta el rojo o el blanco se colaron en estas telas. En esta localidad pontevedresa hasta los niños, desde bien pequeños, gritan aquello de: "Mamá, quiero ser general", aunque sea más fácil hacer carrera militar en las Fuerzas Armadas profesionales que en los satíricos ejércitos del Entroido de la comarca de Ulla, donde no hay sueldo que pague el espíritu combativo, pero sí hay un montón de gastos que son casi un vicio.

 

El secreto para confeccionar los trajes de Os Xenerais do Ulla sale a la luz
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