sábado. 28.01.2023

Empleados de banca acusados de estafar a una anciana con preferentes niegan los hechos

El director y la subdirectora de una sucursal bancaria en el municipio de Carballedo, que hoy se sentaron en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Lugo

El director y la subdirectora de una sucursal bancaria en el municipio de Carballedo, que hoy se sentaron en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Lugo por estafar supuestamente a una anciana de 77 años de edad, en cuyo nombre formalizaron un contrato de compra de preferentes por valor de 110.000 euros, negaron los hechos en la vista oral.

 

El ministerio público pide cinco años de cárcel para cada uno de ellos por estafa y falsedad en documento mercantil, así como la inhabilitación para ejercicio de cualquier profesión relacionada con la comercialización de productos financieros o bancarios durante el tiempo de la condena. Según el fiscal, “en el transcurso de la relación profesional, los acusados gestionaron la adquisición” de “una serie de productos financieros, tales como fondos de inversión o de bolsa”, operaciones con las que se ganaron la confianza de la supuesta víctima, una mujer de 77 años de edad “que carecía de conocimientos específicos sobre la materia” y “confiaba en la solvencia profesional” de ambos acusados.

 

Durante el año 2009, “aprovechando ese clima de confianza”, ambos acusados “puestos de común acuerdo e inspirados por el ánimo de un obtener un lucro” para la entidad financiera para la que trabajaban, le ofrecieron a la supuesta víctima “la posibilidad de colocar parte de sus ahorros en una cuenta de la entidad” que le iba a reportar “un interés mayor al que estaba percibiendo”. Lo hicieron, explica el fiscal, “a través de conversaciones telefónicas”, en las que le aseguraron a la “perjudicada que se trataba de destinar el dinero” a un “depósito con total liquidez”, de manera que podría disponer igualmente de su dinero “a su voluntad” y con “una mayor rentabilidad”, concretamente del “7,5% anual”. Sin embargo, el ministerio público entiende que ambos acusados le ocultaron “el riesgo que conllevaba la operación”.

 

En realidad, precisa, la operación consistía en la adquisición de “preferentes” de la entidad, de modo que la “perjudicada” no tenía “derecho a recuperar libremente el capital invertido” y, además, el supuesto beneficio estaba condicionado “a que existiese beneficio distribuible por la entidad”. Así, “el 17 de septiembre de 2009, los acusados gestionaron la adquisición por parte de la perjudicada de 110 participaciones preferentes, por valor de 110.000 euros”, con un contrato en el que hacían constar que la víctima adquirió los “valores con conocimiento de las condiciones” reales de la operación. Para ello, la hicieron “constar sin su consentimiento” como “ordenante” y llegaron a estampar “cuatro firmas que imitaban a la suya “ en el citado contrato.

 

Sin embargo, el director de la sucursal negó que hubiesen realizado las gestiones con la perjudicada “por teléfono” y aseguró que en el proceso de compra de las preferentes se siguió el protocolo establecido en su momento por la entidad bancaria. Negó cualquier irregularidad y aseguró que el contrato de compra de las preferentes fue firmado por la propia clienta en la sucursal bancaria, de quien dijo que “sí” tenía conocimientos bancarios, porque ya había contratado otros productos para mejorar la rentabilidad de su dinero y su marido había sido empleado de banca.

 

Además, afirmó que, por parte de la propia entidad bancaria, ellos tampoco tenían ningún tipo de incentivo para promover la venta de ese producto. Por su parte, la subdirectora argumentó que en el momento en el que se firmó la compra de las preferentes ella ni siquiera estaba trabajando en la oficina, porque se encontraba de baja. Por su parte, la supuesta víctima aseguró que ella no firmó absolutamente nada y dijo, de hecho, que la firma plasmada en los documentos no era la suya. Dijo también que nunca le hablaron de la posibilidad de comprar preferentes y que se enteró de la operación cuando se percató de que la faltaba dinero en su cuenta bancaria.

Empleados de banca acusados de estafar a una anciana con preferentes niegan los hechos
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