sábado 31/7/21

Lugo Monumental suspende el Milagro de San Vicente y pide medidas contra el botellón

El colectivo Lugo Monumental, que agrupa a los negocios del casco histórico de la ciudad, ha informado de que su asamblea ha tomado la decisión de suspender por segundo año consecutivo el conocido como Milagro de San Vicente, que tiene lugar el día 29 de julio -festividad de Santa Marta, patrona de la hostelería-, cuando la fuente que preside la Praza do Campo echa vino en vez de agua.

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El colectivo Lugo Monumental, que agrupa a los negocios del casco histórico de la ciudad, ha informado de que su asamblea ha tomado la decisión de suspender por segundo año consecutivo el conocido como Milagro de San Vicente, que tiene lugar el día 29 de julio -festividad de Santa Marta, patrona de la hostelería-, cuando la fuente que preside la Praza do Campo echa vino en vez de agua.

Lugo Monumental aclara que la asociación “considera una imprudencia cualquier acción que suponga concentrar a grupos grandes de personas”, aunque “deja sobre la mesa su celebración más adelante si las condiciones lo permiten”.

“La irresponsabilidad de algunos, que nos están llevando otra vez a una situación de peligro hace que haya que extremar las precauciones, y no parece que concentrar a cientos de personas en un punto sea lo más aconsejable”, aclara la organización en un comunicado.

Por otra parte, Lugo Monumental “exige a las administraciones” que tomen las medidas necesarias para acabar con los botellones que proliferan en el casco histórico de la ciudad, reuniones que “ya eran ilegales antes de la crisis del coronavirus”, pero que ahora “se hace imprescindible controlar”.

“La irresponsabilidad de una parte de la población y la intolerable dejación de funciones por parte de las administraciones están produciendo graves daños al patrimonio histórico, particularmente a la Catedral de Lugo -Patrimonio de la Humanidad-, al tejido empresarial a causa de las limitaciones y, sobre todo, a la salud del conjunto de la población, al ponerse en riesgo los logros alcanzados tras muchos meses de medidas drásticas”, lamenta.

De hecho, asegura que “la pasividad de las autoridades ante este fenómeno, que se ha producido de forma continuada durante toda la pandemia, salvo en los días de confinamiento estricto, está acarreando que los contagios no sólo no sigan bajando, sino que repunten”.

“Es tristemente irónico que quienes pagarán las consecuencias económicas de esa irresponsabilidad compartida serán los locales de hostelería y el resto del tejido empresarial, que sufrirán nuevas restricciones. Particularmente tendrá nefastas consecuencias para el ocio nocturno”, recuerda.

En la misma línea, asegura que “resulta chocante que haya una vigilancia estricta de locales de hostelería, mientras que la situación en la vía pública está fuera de control, como es público y notorio”, concluye. 

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