viernes 22/10/21

"Es inimaginable": los hospitales se ahogan en Portugal, a punto de aislarse

"Es un momento inimaginable". Así resume la situación de Portugal el hospital Santa Maria, el más importante del país, donde los enfermos esperan durante horas en ambulancias para ser atendidos. Es la imagen de un descontrol que ha llevado al Gobierno portugués a aislarse de Europa con controles fronterizos.

"Es un momento inimaginable". Así resume la situación de Portugal el hospital Santa Maria, el más importante del país, donde los enfermos esperan durante horas en ambulancias para ser atendidos. Es la imagen de un descontrol que ha llevado al Gobierno portugués a aislarse de Europa con controles fronterizos.

 

El temor al colapso sanitario es cada vez más tangible en el país, donde se suceden las noticias de traslados entre centros de diferentes regiones y las UCIs trabajan ya saturadas, al 90 % de su capacidad, y cada día con más pacientes.

 

Este viernes se ha superado la inédita barrera de 800 ingresados en cuidados intensivos, con un total de 6.627 hospitalizados en todo el país, y desde el ojo del huracán en Lisboa, por primera vez un responsable de urgencias ha salido del servicio para lanzar llamamientos desesperados ante la prensa. "Estamos viviendo un momento inimaginable. Crítico. La situación solo puede empeorar en próximos días". Es el resumen de la directora de urgencias del hospital Santa María, Anabela Oliveira.

 

ENFERMOS QUE PASAN LA NOCHE EN UNA AMBULANCIA

Oliveira hablaba a las puertas de un hospital que simboliza el desbordamiento provocado por la tercera ola en Portugal. Desde hace días se agolpan aquí decenas de ambulancias -la pasada noche llegaron a ser 40- que esperan, a veces durante horas, para que se atienda sus enfermos sean atendidos. Pacientes de todas las edades, cada vez con cuadros más graves de coronavirus, aguardan en algunos casos hasta doce horas para que se les haga triaje.

 

Los sanitarios que les acompañan hacen lo que pueden, les suministran oxígeno o charlan con ellos si tienen ánimo. "Ya vamos a entrar, ¡paciencia!", prometía esta mañana un bombero a la paciente que transportaba, y que respondía con un leve asentimiento antes de volver a recostarse en la camilla. La escena habitual en un parque de urgencias que no da abasto.

 

"No sabemos si los que están en las ambulancias son graves o leves, llegan sin referencias", sostiene Oliveira, que dice que estos días están ingresando a todos los que pueden. Pero la fila no deja de crecer. "A día de hoy tenemos cerca de 60 pacientes en urgencias para ingresar. Los que están en ambulancias son pacientes que no conseguimos llevar a urgencias", apunta, con un tono desesperado por momentos. Este viernes se ha abierto un pre-triaje para intentar acelerar las cosas: equipos de médicos examinan a los pacientes de cada ambulancia en una primera evaluación.

 

Es "un esfuerzo absolutamente increíble", dice Oliveira, teniendo en cuenta las limitaciones de personal. Desde que comenzó la pandemia, según confirmó a EFE el Ministerio portugués de Sanidad, se han contagiado un total de 23.768 profesionales sanitarios en Portugal, de los cuales casi la mitad se ha recuperado y ha vuelto al trabajo.

 

Mientras el Santa María lucha para atender a todos, en el resto del país siguen los traslados entre centros. Esta viernes tres pacientes de cuidados intensivos en estado crítico, sedados, son llevados de Lisboa al archipiélago de Madeira en un avión militar -casi dos horas de vuelo-, un ofrecimiento que llegó después de que un centenar de pacientes fuesen derivados del Amadora-Sintra, en la periferia de la capital, por sobrecarga de la red de oxígeno.

 

PORTUGAL SE AISLA EL DOMINGO

La saturación hospitalaria es resultado de un mes negro para Portugal. Los hospitalizados no han dejado de crecer desde el 1 de enero y el país, de diez millones de habitantes, encadena diez días con más de 200 muertos diarios (con récord de 303 este jueves), y ronda los 14.000 contagios por jornada.

 

La variante británica, que tiene una prevalencia a nivel nacional del 20 %, pero del 50 % en la región de Lisboa, ha contribuido al rápido descontrol del virus, que ha llevado al Gobierno a aislarse de Europa a partir del domingo y durante 14 días. Portugal prohibirá durante dos semanas a sus ciudadanos abandonar el país por cualquier vía y repondrá controles en la frontera terrestre con España, algo que, insisten tanto Madrid como Lisboa, no supone el cierre de la frontera, sino limitaciones a la movilidad.

 

CONFINAMIENTO GENERAL

Para toda la población, el confinamiento es la regla. La medida comenzó el pasado día 15 pero, tras mostrar escaso éxito en sus primeras jornadas, tuvo que ser modificada por el Ejecutivo, que decretó entonces más restricciones y posteriormente también puso fin a la enseñanza presencial. Dos semanas de suspensión de clases fueron entonces decretadas, una decisión que levantó polémica, con voces que apuntaban a la necesidad de pasar inmediatamente a la enseñanza a distancia para no perder ritmo.

 

El Gobierno, que inicialmente confiaba en poder reabrir las escuelas tras 14 días, acabó por asumir que la situación es demasiado grave y volverán el día 8 de febrero las clases "online", aunque desde la Asociación Nacional de Directores de Agrupaciones de Escuelas (ANDAEP) critican que faltan medios prometidos. De momento, el Ministerio de Educación ha entregado 100.000 ordenadores para niños y adolescentes con bajos recursos, pero "faltan 335.000" que esperan que lleguen en este trimestre y que, se apunta, son clave para que no crezcan las desigualdades.

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