viernes. 07.10.2022

"Felos", las máscaras que persiguen a los vecinos de Maceda e imponen su ley

Más de cien "Felos", la máscara con autoridad en el Entroido de Maceda, imponen hoy su ley por las aldeas situadas en la Sierra de San Mamede, haciéndose notar con el estruendo de sus chocas y los "esgutíos", aullido anunciador de su llegada, la cual augura persecuciones y un levantamiento de faldas. 

Más de cien "Felos", la máscara con autoridad en el Entroido de Maceda, imponen hoy su ley por las aldeas situadas en la Sierra de San Mamede, haciéndose notar con el estruendo de sus chocas y los "esgutíos", aullido anunciador de su llegada, la cual augura persecuciones y un levantamiento de faldas. En una de las celebraciones más ancestrales que se conservan en la provincia de Ourense, los "Felos" de Maceda aguantan el paso de los años con el mismo espíritu anárquico de antaño, sin someterse a ningún canon, porque, básicamente, en su esencia está hacer lo que deseen.

 

En su recorrido no cesan los saltos y los brincos, y, si antes se encargaban de perseguir a los residentes en la zona y agarrarlos del cuello con su bastón para pedirles monedas, en el siglo XXI, con estos personajes de medias muy negras y ruidosos cencerros, todo sigue siendo socarronería y fiesta.

 

En la antigüedad el cayado les servía de apoyo y protección, dado que pasaban hasta cuatro días, los que duraba el Carnaval oficialmente, sin ir a sus casas, y, hoy, utilizan este instrumento para vacilar a la gente y transmitirles toda su alegría, ya con descansos y sin tener que enfrentarse a una agenda maratoniana. Hay más cuestiones que han cambiado, y una es que si otrora reponían fuerzas con un menú a base de vino con huevos batidos, esto se ha cambiado por bica, melindres, empanada, buenos caldos y licor café, lo que sea para entrar en calor. Manuel Feal es un hombre que lleva haciendo de "Felo" desde que tiene uso de razón, toda la vida, y por ello explica que no se trata de un disfraz, sino de un sentimiento.

 

El traje da mucho trabajo, y es similar al de los "Peliqueiros" de Laza o los "Cigarrones" de Verín, aunque con diferencias claras porque los "Felos" llevan medias negras, cinco cencerros ("chocas") y un bastón, mientras que en Laza y Verín las medias son blancas, las chocas son seis y, en lugar del intimidatorio bastón, emplean una zamarra de cuero para meterse contra aquellos que se cruzan en su camino.

 

En su libro sobre el Carnaval de Galicia, el escritor Federico Cocho sostiene que ni los más viejos del lugar se acuerdan de que los "Felos" dejasen de danzar alguna vez, ni siquiera en plena Guerra Civil. En 2015 tampoco paran de actuar en cada pueblo al que acuden de forma completamente espontánea y sin estar pendientes de nada. Aún se conserva un pique histórico entre los "Felos" de los núcleos situados en la Sierra de San Mamede con los que "viven" en las poblaciones más bajas de la ladera.

 

La provincia interior de Galicia está en plena celebración de su "Entroido" o "Antroido", así es la acepción en lengua gallega de una convocatoria marcada con un círculo en rojo en el calendario que, al prolongarse durante un mes, cuenta con uno de los ciclos festivos más largos de toda la península.

 

Después de la jornada de hoy, llega el lunes el día grande del municipio de Laza, donde hormigas rabiosas, mojadas en vinagre, van a empezar a picar al atardecer, al mismo tiempo que volarán trapos llenos de harina. Así es el Carnaval en Galicia, una mezcla de ingenuidad y humor con un triángulo mágico en Xinzo, Laza y Verín, y otras paradas en las que disfrutar, con humor, de auténticas batallas campales

 

"Felos", las máscaras que persiguen a los vecinos de Maceda e imponen su ley
Comentarios