domingo 19/9/21

Campo Lameiro (Pontevedra) declarará persona non grata a presidente de Abanca

El Ayuntamiento de Campo Lameiro (Pontevedra) ha confirmado que aprobará la declaración de Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, después de que la entidad haya consumado el cierre de la única oficina bancaria que hay en el municipio.

escotet

El Ayuntamiento de Campo Lameiro (Pontevedra) ha confirmado que aprobará la declaración de Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, después de que la entidad haya consumado el cierre de la única oficina bancaria que hay en el municipio.

A cambio de cerrar la sucursal, cuyo último día de actividad fue ayer, Abanca se ofreció a trasladar una "oficina móvil" una vez a la semana hasta Campo Lameiro, algo que la corporación municipal considera una oferta "totalmente insatisfactoria".

Carlos Costa, alcalde de este ayuntamiento pontevedrés gobernado por el PP, considera a Escotet el "último responsable" de cerrar esta sucursal, dejando sin servicios bancarios a los cerca de 2.000 habitantes de Campo Lameiro.

"Nuestra oficina era una de las más activas de la provincia", ha defendido Costa, que ha insistido en que Campo Lameiro está "muy por encima" de las ratios exigidas por Abanca para mantener su actividad en el municipio.

Para el regidor "es una mentira como una catedral" que no se hagan ni media docena de operaciones cada día, como aseguran desde el banco, por lo que espera que "impere el sentido común" y la entidad busque una "salida digna" a este problema.

El Ayuntamiento explorará además todas las posibilidades para reemplazar la oficina de Abanca, a la que acusan de "exprimir a los ciudadanos para sacar el máximo beneficio sin atender a ningún postulado social ni de construcción de país como nos dijeron en su día".

Coincidiendo con el cierre de esta oficina bancaria, más de un centenar de vecinos participó anoche en un velatorio frente a las instalaciones de Abanca para escenificar su indignación ante lo que consideran "un paso más en la muerte del rural gallego".

Desafiando a la lluvia, los participantes se sumaron al cortejo fúnebre, que recorrió las calles de la villa hasta llegar a la oficina bancaria, en donde se depositaron las velas y cirios que habían acompañado a un ataúd simulado.

La capilla ardiente instalada en los bajos del consistorio fue visitada por numerosos vecinos que fueron dejando notas de condolencia por el cierre de la sucursal de Abanca en un libro de firmas especialmente habilitado para la ocasión.

Además, dos formaciones musicales rindieron honores oficiales al "difunto" con la interpretación de canciones fúnebres y piezas especialmente adaptadas para la ocasión.

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