viernes. 19.04.2024

En España "hay un desconocimiento increíble de lo que es el radón, y de cómo se mide" y en ese sentido "falta información y formación", teniendo en cuenta que es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco, según la Organización Mundial de la Salud, ha explicado a EFE José Miguel Rodríguez, director del Instituto de Salud Geoambiental (ISG).

Rodríguez se ha felicitado de que el Gobierno haya publicado finalmente el Real Decreto que obliga a controlar este gas noble y radioactivo en viviendas, colegios, lugares de trabajo y otros edificios, trasponiendo la directiva europea 59/2013/EURATOM, aunque lo haya hecho casi cinco años después de la fecha límite exigida por la UE.

"Es un menoscabo frente a otros países europeos que llevan muchos años trabajando esto" pero no constituye una sorpresa porque "históricamente se ha legislado con mucho retraso" a la hora de trasponer directivas comunitarias, ha añadido.

Este gas aparece en la cadena de descomposición del uranio "donde se produce el radio y luego el radón, que dura unos 3,8 días antes de descomponerse en otros elementos también radiactivos como el polonio, el bismuto o el plomo" y es peligroso porque, al ser inodoro, incoloro e insípido, "podemos respirarlo sin saberlo y sus partículas se depositan en el tracto respiratorio".

Clasificado como cancerígeno de grupo 1 desde 1988, las autoridades internacionales "lanzaron el primer aviso en 1990 pero España ignoró totalmente esa recomendación" y el resultado es que a día de hoy "entre 1.500 y 2.000 personas mueren cada año en nuestro país por cáncer de pulmón debido a la exposición a este gas radioactivo".

Su generación no tiene que ver con el campo o la ciudad, sino con los materiales del subsuelo: "donde hay una concentración de uranio más alta, como las zonas graníticas o algunas de pizarra, habrá más probabilidad de encontrar niveles altos de radón".

La nueva normativa requiere que tanto viviendas como empresas ubicadas en las zonas de riesgo que determine el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) lleven a cabo estas mediciones.

"Ahora mismo el CSN sólo tiene publicados unos mapas de zona de actuación prioritaria pero por su tecnología son difíciles de consultar", lamenta Rodríguez, quien cree que "tiene que publicar un listado de municipios en zonas de riesgo con una instrucción técnica y mapas" concretos.

Si alguien vive en una zona de riesgo, "debería hacer una medida acreditada de radón", lo que implica no tomar el valor puntual de un día sino "idealmente un año o al menos un mínimo de tres meses, para averiguar la concentración media anual", que no debe superar los 300 bequerelios por metro cúbico.

Galicia, Extremadura, Madrid, Castilla y León y las sierras de Guadarrama y Gredos son algunos de los puntos más afectados, si bien "no podemos descartar hallarlo en zonas aparentemente sin riesgo" como sucede en Elche donde "en principio no tenían este problema pero hemos encontrado viviendas con niveles por encima de los 300 bequerelios" por metro cúbico.

Ejemplos de mala medición, denuncia Rodríguez, los ha visto en el municipio madrileño de Collado Villalba, donde el informe de evaluación del edificios ya requiere este control pero "muchos arquitectos lo que han hecho ha sido comprar un monitor doméstico y medir el dato de un día, lo que es del todo incorrecto y del todo falso", ya que la presencia de radón "fluctúa con días de picos altos y otros bajos según distintos factores".

Por ello reclama formación para el sector de la construcción, pues "vemos obras en las que no se cumple la normativa porque no se conoce o no se entiende y no hay una inspección como en otros países".

En realidad "el principal problema no es el radón en sí sino que se edifique sin tenerlo en cuenta" ya que "puede haber viviendas ubicadas en un lugar de alto riesgo y la vivienda no tener radón porque está bien construida..., y viceversa", porque "lo que no se mide no se sabe".

Este problema "no es sólo europeo sino a nivel mundial" y, así, "en EEUU, donde se descubrió, hay varios Estados con niveles altísimos de radón" mientras que en el caso de Europa "existen países con un problema mayor que el nuestro, como Noruega, Suecia o algunos del Este".

El ISG dispone de sus propias mediciones y mapas, junto con una amplia información que muestra en las webs www.saludgeoambiental.org y www.vivesinradon.org.

Un experto en radón pide "información y formación" para medir este gas peligroso