miércoles 18/5/22
Juicio | Robo del Códice Calixtino

El hijo del acusado informó de que existía el garaje donde se halló el Códice

El jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, Antonio Tenorio, ha explicado hoy que Jesús, hijo del electricista Manuel Fernández Castiñeiras, juzgado por el robo del Códice Calixtino, fue quien informó de la existencia del garaje en el que se localizó este valioso manuscrito del siglo XII. 

El jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, Antonio Tenorio, ha explicado hoy que Jesús, hijo del electricista Manuel Fernández Castiñeiras, juzgado por el robo del Códice Calixtino, fue quien informó de la existencia del garaje en el que se localizó este valioso manuscrito del siglo XII.

 

En la cuarta sesión de la vista oral, Tenorio ha explicado que el hijo de Fernández Castiñeiras, una vez en el calabozo, pidió hablar con un agente al que le confesó la existencia de un garaje en Milladoiro (A Coruña), del que es dueño su padre, "que se usaba como trastero" y el cual todavía no había sido registrado.

 

Posteriormente se accedió a esa propiedad, y fue allí donde, "bastante oculto", se halló este libro de la Catedral de Santiago de Compostela, "en una caja de cartón" en la que dentro había bolsas, "y precisamente en una bolsa, pero envuelta con periódicos", estaba esta joya literaria. "Desde luego a simple vista no se veía, había que abrir la bolsa, registrar y ver", ha detallado este testigo.

 

Preguntado por la declaración del electricista, Tenorio ha recordado que Fernández Castiñeiras admitió la autoría de la rocambolesca sustracción, tanto del Códice Calixtino como de la alta suma de dinero encontrada en sus propiedades, mientras que en lo referente a los facsímiles del Códice que aparecieron, insistió Manolo ante los investigadores en que los había comprado "en la tienda de la Catedral".

 

En esta vista, Tenorio ha remarcado que tras las investigaciones hechas no se sustentó en ningún momento la teoría de que Fernández Castiñeiras pretendiese vender o destruir el Códice, puesto que más bien su intención era restituirlo en el año 2014 "cuando finalizase el mandato como deán" de José María Díaz, al que culpa por no ayudarle a convertirse en un trabajador fijo del templo que preside la Plaza del Obradoiro ni a cobrar una deuda.

 

A este electricista que no vio satisfecho su objetivo se le incautaron además, ha precisado Tenorio, "100 ó 105" llaves, supuestamente en su mayoría de la Catedral, ha detallado, y ha recordado que la investigación se retrasó por la falta de colaboración del cabildo, que en ningún momento comunicó a la policía la falta de dinero.

 

Además, "el señor Castiñeiras tampoco hacía alarde de ser un pudiente", ha observado Tenorio. Fernández Castiñeiras estuvo interno en el penal de Teixeiro (A Coruña) desde julio de 2012 hasta enero de 2013, y en este momento se enfrenta a la acusación de dos delitos de robo con fuerza, uno de ellos continuado; un delito contra la intimidad y otro de blanqueo de capitales, por los que la Fiscalía le pide 15 años de cárcel, que la Iglesia, personada como acusación particular, eleva a 31.

 

Para su mujer, Remedios Nieto, y su hijo, Jesús Fernández Nieto, el Ministerio Fiscal limita su petición de pena a un año y medio de prisión para cada uno de ellos por blanqueo de capitales y prevé una alternativa de seis meses por sendos delitos de receptación.

 

El Códice Calixtino desapareció en julio de 2011 y se encontró un año después en un garaje propiedad de Fernández Castiñeiras, que trabajó como autónomo para la Catedral de Santiago. En ese momento, él mismo se identificó como el responsable del saqueo ante el juez, pero, según explicó en el juicio la semana pasada, habló, sin rememorar en la actualidad el contenido de lo que dijo, coaccionado por el magistrado instructor José Antonio Vázquez Taín.

 

El hijo del acusado informó de que existía el garaje donde se halló el Códice
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