miércoles 27/10/21

Les piden 7 y 8 años, en Compostela, por transportar cocaína entre patatas

En fiscal ha mantenido hoy la petición de 7 y 8 años de prisión para Antonio Hidalgo Delgado "Tony" y José Joaquín Segura Bernal, respectivamente, acusados de transportar más de 200 kilos de cocaína, valorados en unos once millones de euros, desde Santiago de Compostela a Guadalajara, camuflados entre patatas. 

En fiscal ha mantenido hoy la petición de 7 y 8 años de prisión para Antonio Hidalgo Delgado "Tony" y José Joaquín Segura Bernal, respectivamente, acusados de transportar más de 200 kilos de cocaína, valorados en unos once millones de euros, desde Santiago de Compostela a Guadalajara, camuflados entre patatas.

 

El juicio ha quedado hoy visto para sentencia en la sala sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago de Compostela, tras la lectura de sus conclusiones por las partes, en las que la defensa pide la libre absolución para ambos. Por el contrario, el fiscal considera que hay "sobradas" pruebas de la participación de Tony en los "numerosos" hechos que así lo certifican, como que el día de la salida de la droga de Galicia estaba en Santiago o que, al día siguiente, en Guadalajara, destino final de la mercancía. También ha tenido en cuenta las declaraciones de los testigos en el día de hoy, que los dos acusados hayan cambiado su versión ante el juez desde su primera comparecencia o que en el coche particular de Tony se le incautara información de la empresa de José Joaquín.

 

La defensa, sin embargo, ha hecho hincapié en que "ni por asomo" queda demostrada la participación de Tony en el traslado de la droga ni en la organización del mismo y denunció la "nulidad fragante en la cadena de custodia y en la pericial de farmacia", así como que los policías que han prestado declaración se "contradijeran" en sus versiones. La letrada de José Joaquín Segura también solicitó la libre absolución de su defendido, pese a que éste se declaró culpable, y, en caso de que no fuese así, solicitó "una condena clemente". El juicio tuvo que ser suspendido durante cerca de una hora por problemas técnicos con la declaración por videoconferencia de María José Gragera Ibáñez, jefa de inspección farmacéutica y control de drogas.

Durante el interrogatorio por parte del fiscal, José Joaquín Segura reconoció que en su primera declaración ante el juez había mentido cuando afirmó que no había cargado él la mercancía en el camión que transportaba, supuestamente, la droga incautada. En todo momento exculpó a Antonio Hidalgo "Tony" de su participación en la operación, a pesar de que ambos habían estado en la nave que él tenía alquilada en un polígono de Santiago el día que los dos partieron con destino a Madrid. "Yo recogí los paquetes con la droga en el centro de Padrón y desde la allí los llevé a la nave que tenía en Santiago. Eso fue el jueves. Al día siguiente yo sólo me encargué de cargar los 300 paquetes camuflados en uno de los palés de las patatas", indicó Segura durante su declaración.

 

Asimismo, aseguró que una persona, a la que identificó como Francisco o Paco, fue la que le encargó el traslado de la droga desde Santiago a Alcalá de Henares a cambio de 50.000 euros, de los cuales 6.000 los cobró por adelantado. José Joaquín recordó que lleva "alrededor de ocho meses" ingresado en un centro penitenciario y dijo sentirse "arrepentido" de participar en esta operación. Los dos acusados fueron descubiertos porque los empleados de la empresa de transporte que debían llevar la carga, propiedad de José Joaquín, sospecharon y avisaron a la policía y Mónica Souto, la secretaria de dicha empresa, fue la persona que presentó la denuncia en la Comisaría de Santiago. Durante el juicio, declaró que la "inmediatez" que su entonces jefe tenía por realizar el traslado de esos camiones a Madrid y las explicaciones "poco coherentes" que le había dado, así como su intuición de que alguien la estaba siguiendo el día que se iba a realizar el viaje, fue la que la animó a presentar la denuncia.

 

"En ningún momento me dijo que iban a llevar a patatas, a mí me había dicho que se iban a trasladar cajones de madera. Esa semana el jefe tuvo una actitud diferente a lo normal y eso ya me extrañó. Pero la inmediatez de ese traslado fue lo que me sorprendió", manifestó la denunciante. "A mí también me pareció muy raro que del viernes para el sábado hubiese que realizar ese viaje porque estaban hablando de vender la empresa. No estábamos muy seguros de lo que íbamos a llevar y comprobamos la carga", relató Ramón Blanco, el marido de Souto. "Vimos que los cajones no estaban todos vacíos -continuó- y que había patatas en su interior. Luego comprobamos que también había unos paquetes de plástico de color negro.

 

Realizamos igual el viaje. Yo conduje el camión hasta que me dieron el alto en el peaje de San Rafael. Era de noche. Luego nos trasladaron a la comisaría", concluyó. El otro conductor, José María Muñoz, también aseguró, ante las preguntas del fiscal, que su compañero había comprobado la carga y que había detectado "algo extraño", pero que, pese a todo, entre él, Ramón y Mónica decidieron realizar igualmente el viaje. Testificaron asimismo, entre otros, dos Policías Nacionales y otros por dos videoconferencia, desde la Brigada Central de Madrid, y todos coincidieron en su relato de los hechos: le dieron el alto a los dos camiones en el peaje de San Rafael, comprobaron que había unos paquetes "sospechosos" en su interior y trasladaron los vehículos a la comisaría. Al día siguiente, el policía que estaba al mando de esta operación, ordenó la detención en Guadalajara "de los dos principales sospechosos" en una cafetería situada cerca del polígono industrial.

 

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