sábado 23/10/21

Pánico en la vecindad de Cruces por el asalto a la casa rectoral

El asalto a la casa rectoral de la parroquia de Cruces, en el municipio coruñés de Padrón, en el que resultó muerta la asistenta del sacerdote, ha asustado a los vecinos del municipio, máxime cuando este es el tercer intento de robo, en el mismo lugar, en "un año y medio". 

El asalto a la casa rectoral de la parroquia de Cruces, en el municipio coruñés de Padrón, en el que resultó muerta la asistenta del sacerdote, ha asustado a los vecinos del municipio, máxime cuando este es el tercer intento de robo, en el mismo lugar, en "un año y medio". Uno de los residentes en la zona, José Manuel Mariño, ha relatado a EFE que de los tres asaltos a la casa del párroco, "este fue el más grave", puesto que existe una víctima mortal.

 

Reconoce, consternado, que "por supuesto" los vecinos están asustados con los robos, y tras esta muerte "muchísimo más", y dice que se desconoce la cuantía material de lo que se han llevado. Mariño, que ha podido ver al cura, Don Ramón, después de que éste haya sido dado de alta esta mañana en el Hospital de Santiago de Compostela donde fue atendido, afirma que tenía policontusiones.

 

El vecino ha señalado que el cura "tiene unos golpes" visibles, pero que "afortunadamente, no le ha pasado nada" de más gravedad. Mariño ha contado también que anoche los "tres ladrones" ataron tanto a Don Ramón, como a la señora María, empleada del sacerdote y de unos casi 80 años, y que ésta consiguió "como pudo" desatarse y comenzó a gritar hasta que los atracadores la "volvieron a atar otra vez", lo que supuestamente le provocó el fallecimiento al sentirse asfixiada.

 

José Manuel ha relacionado el último robo, que se saldó con una víctima, con los "ingresos" de la casa rectoral tras la romería del municipio celebrada el pasado día 8: "Hubo ingresos, limosnas y esta gente detecta el dinero y se va a por ello".

 

Otro de los vecinos, Daniel Miguéns, habitante de la casa más próxima a la de Don Ramón, ha destacado la cautela con la que actuaron los ladrones, ya que ninguno de los vecinos escuchó ni oyó nada. "Yo pasé con mis hijas ayer a las 9:30 por la puerta de Don Ramón y no oí ni una mosca", ha relatado, al explicar que hasta pasadas las doce de la noche el vecindario no supo del trágico suceso. Miguéns ha coincido con su vecino en la sensación de "intranquilidad" tras el suceso, y ha apuntado que su casa también intentó ser asaltada "hace un par de meses".

 

Pasadas las dos de la tarde el párroco ha abandonado su casa, para dormir en compañía de sus familiares, ha comentado su cuñado a los medios cuando salía apresurado de la casa del sacerdote.

 

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