martes. 23.07.2024
El periodista gallego David Lema debuta en la literatura con la novela "Los muertos también gritan", un thriller policíaco ambientado en la Costa da Morte que tiene como telón de fondo el narcotráfico: "Todo se sabe, pero poco se dice sobre la droga en Galicia", afirma el escritor en una entrevista con Efe.

Lema nació en 1990 en Cee (A Coruña), un pueblo de poco más de 7.000 habitantes, situado precisamente en la Costa da Morte. Azotado por el viento, por la bruma y por las olas, este territorio ha estado vinculado, según explica el autor, de un modo u otro al narcotráfico.

Atrás quedan los últimos coletazos de los años 80 y principios de los noventa, cuando además de las olas y el viento, la droga golpeó con fuerza este territorio. Sin embargo, Lema asegura que de todo aquello queda siempre algo.

"Mi generación no se crió en los años 80 y 90, en los que morían grupos de amigos enteros por la droga. Pero yo creo que todo eso que ocurrió marca la forma de ser de un territorio", señala.

El escritor considera que el narcotráfico sigue existiendo en la zona, solo que es un tema que ya "no cala de la misma manera en la sociedad".

"Antes podías ir a clase con la hija de uno de los líderes de la droga, que te contaba con absoluta naturalidad que su padre estaba en el calabozo. No te decía por qué, pero se sabía. Igual que cuando aparecía de repente tu amigo con un BMN. Ya sabías a lo que se dedicaba. Era marinero, pero en el mar de Galicia por aquel entonces se podían pescar muchas cosas", cuenta.

Ahora la situación es diferente. Sigue ocurriendo, pero no se habla de ello porque no genera "efectos tan dañinos" en la sociedad. El narcosubmarino encontrado en la Illa de Arousa o la reciente macrooperación para desmantelar el laboratorio de cocaína en Cotobade (Pontevedra) son algunos de los ejemplos que cita Lema para constatar que la droga en Galicia continúa entrando.

En "Los muertos también gritan" (Espasa) la droga también se mueve de aquí para allá y no solo sirve como marco para la operación policial, sino también para "enhebrar" las diferentes historias de unos personajes heridos en un relato que es, en parte también, una historia de "superación".

La novela parte de la muerte de un yonqui que, aunque hay indicios de asesinato, no se investiga y se determina como suicidio.

Por otro lado, el sargento de la Guardia Civil Santiago Ínsua dirige la Operación Arnela, una investigación contra el narcotráfico cuyo objetivo es acabar con el reinado de los dos señores de la droga locales: Castijo de Dios y Mangana.

Tras varios descubrimientos y alguna que otra tragedia, la sargento Carla Traba se traslada a Fisterra para intentar esclarecer un crimen.

Entre medias, muerte, amor y suicidio, temas que Lema trata con crudeza en medio de un ambiente que dice que es "muy propicio" para la novela negra. El de esa neblina que "viene del mar y se mete en la tierra", lo envuelve todo en "oscuridad" y te da pie a pensar que a tu lado "puede estar pergeñándose un asesinato tranquilamente".

Tras su publicación, Lema asegura que escribir una novela ha sido una experiencia "muy satisfactoria" y que volvería a repetir: "Lo más bonito ha sido poder traspasar absolutamente todos los límites que no puedes traspasar en el periodismo. Esa libertad creativa", concluye.

David Lema: "Todo se sabe, pero poco se dice sobre la droga en Galicia"