miércoles. 24.07.2024
Luz Casal regresa cinco años después de lanzar su último material inédito con un nuevo álbum, "Las ventanas de mi alma", que está en gran medida tocado por los estragos de la pandemia, pero con una mirada positiva, como una mano tendida al que está enfrente y sin maquillajes ni capas que oculten su ser íntimo.

"No soy yo de muchas caretas, más bien de ninguna", avisa en una charla con EFE ante un trabajo en el que desde su primer corte, llamado como el disco, asume la vulnerabilidad como algo natural. "Mostrarte como eres siempre es mejor, aunque sea de una forma sensible si lo compaginas con que siendo fuerte mentalmente puedes llegar a serlo emocionalmente", añade.

Nunca antes se había expuesto tanto en su música, reconoce no obstante: "El título es adecuadísimo, porque muestra mucho más de mí de lo que he mostrado hasta ahora".

Cuenta que ya antes de la pandemia había esbozado algunas de las ideas sobre las que quería trabajar, como "Suave es la noche" o "Antes que tú", en el que dialoga con alguien que vive ahora experiencias por las que ella ya pasó.

Pero fue ese período "tan anómalo y duro" relacionado con la covid-19 lo que terminó de moldear tanto la forma como el espíritu de su decimoquinto disco de estudio, el que toma el relevo a "Que corra el aire" (2018) y a su primer directo, "Solo una noche" (2022).

"La pandemia para mí supuso estar concentrada un período largo. Reconozco que me distraigo mucho y eso a veces me crea un embrollo del que no sé salir. Aquí no tenía más que un par de micrófonos, uno el de mi móvil, y con esas herramientas tan simples pude trabajar", cuenta.

Estas circunstancias le permitieron enfocarse en los ambientes musicales y decidir, cuando fue a grabarlo a La Casamurada, en Banyeres del Penedès (España), bajo su producción y la de Paco Salazar y Paco Trinidad, que "puedes situar al oyente de una manera sencilla", como en su tema inicial, vestido apenas con su voz, un armonio y una guitarra española.

"El otro aspecto que determinó este disco fue la mirada más interior, el aceptar que tienes defectos y mostrarlos, en mi caso como una persona ilusionada con la vida que, empeñada en ser mejor cada día, los quiere limar", explica.

En el segundo corte, "La inocencia", reclama la voluntad de no apartar la que considera una de sus grandes cualidades. "Parece que cumplir años te convierte en alguien con menos ilusiones, cargada de hastío. Eso no se da en mi caso. Las pocas virtudes que pueda tener no quiero que sean contaminadas por lo que haya alrededor, por capas o un exceso de maquillaje que no añade nada nuevo", indica.

En estas letras se repite la metáfora de las ventanas y las puertas "abiertas al azar". "Creo que lo hacía para convencerme a mí misma de modificar el discurso o el viaje, de dar un golpe de timón, como dice una de las canciones, para que algo que va a la deriva tome otro carácter", cuenta.

En ese sentido, presume de que este álbum aporta "textos y emociones que tienen que ver con el ser íntimo", el suyo y el del oyente, como un abrazo empático (no en vano, otro de los cortes se titula precisamente "Dame tu mano").

"Subirme a un escenario responde a una necesidad de contacto con la gente. Por mis circunstancias personales y profesionales tiendo a estar sola de manera muy armoniosa, pero siento la necesidad de saber qué le pasa a quien tengo enfrente y de que valgo para algo más concreto que solo para que el otro me escuche", confiesa.

La máxima expresión de ese sentimiento es el tema "Hola, qué tal", que nació de una experiencia real cuando Casal (Boimorto, A Coruña, 1958) mantuvo conversaciones por teléfono durante la pandemia con millares de desconocidos para ofrecerles "consuelo o compañía".

"Todo lo que pudiera aportar musicalmente era fácil, pero la situación era tan anómala y especialmente dura que me parecía que tenía que implicarme como persona también con algo más tangible", argumenta.

Algunas de las charlas la marcaron especialmente. "Sobre todo en las que veía que esa persona, en muchos casos gente muy joven, estaba desesperada y pensando en quitarse de en medio. Eso fue lo más duro", confiesa.

La de "Las ventanas del alma" es una mirada optimista y eso se siente también en una vuelta al rock vitalista en varios de los cortes. "El rock es parte de mi esencia como intérprete y como persona. Puedo tener derivas, pero pertenezco de forma clarísima a eso, haya más o menos de ese estilo en un disco", declara.

Su gira, tras arrancar hace unos días en Atenas, tomará tierra en España este próximo sábado con un concierto en Roquetas de Mar (Almería) al que seguirán más de una treintena de citas, como las de Santiago de Compostela (22 de abril), Bilbao (30 de abril y 1 de mayo), Sevilla (19 de mayo), Barcelona (24 de mayo), A Coruña (27 de mayo) o Madrid (23 de junio). 

Luz Casal: "No soy yo de muchas caretas, más bien de ninguna"